Mientras en muchas partes del país la inclusión laboral continúa siendo un reto pendiente, Querétaro está consolidando una política pública que coloca a las personas en el centro del desarrollo económico.
Esta semana, el gobernador Mauricio Kuri González encabezó la entrega del distintivo “Talento sin Barreras”, un reconocimiento a empresas que han decidido abrir oportunidades laborales para personas con discapacidad y otros grupos de atención prioritaria. Más que un evento protocolario, este programa refleja una visión de gobierno que entiende que el crecimiento económico solo tiene sentido cuando genera oportunidades para todos.
Los datos explican por qué esta estrategia es relevante.
En México viven alrededor de 9.5 millones de personas con discapacidad, equivalentes al 7.3% de la población. Sin embargo, mientras la participación económica de las personas sin discapacidad alcanza el 68%, entre las personas con discapacidad apenas llega al 40.6%. Detrás de esta diferencia no existe una falta de talento; existen barreras que durante años han limitado el acceso a un empleo digno.
Frente a este escenario nacional, Querétaro ha decidido no esperar.
El distintivo “Talento sin Barreras” representa una evolución en la política pública. No solamente busca vincular personas con vacantes; impulsa un cambio cultural dentro de las empresas para que la inclusión forme parte de su manera de crecer, innovar y competir.
Ese liderazgo no surge por casualidad.
Durante los últimos años, la administración encabezada por Mauricio Kuri ha apostado por un modelo donde el desarrollo económico y el desarrollo social avanzan de la mano. Hoy Querétaro se mantiene entre los estados con mayor generación de empleo formal, mayor atracción de inversión y mejores niveles de competitividad. En ese contexto, la inclusión laboral deja de verse como una obligación y comienza a entenderse como una ventaja para fortalecer el capital humano del estado.
La experiencia internacional confirma que ese es el camino correcto.
Los países más desarrollados ya no hablan de asistencialismo. Hablan de accesibilidad, capacitación, adaptación de espacios de trabajo y acompañamiento para lograr que más personas puedan integrarse al mercado laboral. La inclusión se ha convertido en un indicador de competitividad.
Querétaro comienza a caminar en esa misma dirección.
Reconocer a empresas incluyentes, generar incentivos y fortalecer la colaboración entre gobierno e iniciativa privada significa construir un ecosistema donde el talento encuentre oportunidades reales para desarrollarse.
Por supuesto, todavía existen desafíos.
Será necesario ampliar la capacitación especializada, fortalecer la vinculación con universidades, impulsar tecnologías que acerquen a las personas al empleo y seguir promoviendo una cultura empresarial cada vez más abierta e incluyente.
Pero el rumbo está claro.
Mientras otros estados siguen concentrando sus esfuerzos únicamente en la vinculación laboral, Querétaro avanza hacia una política pública más completa: una que reconoce, incentiva y acompaña.
Porque cuando un gobierno genera condiciones para que una persona consiga un empleo digno, no solamente transforma una historia de vida.
Fortalece a una familia, hace más competitiva a una empresa y construye un estado con mayor cohesión social.
Ese es el valor de “Talento sin Barreras” y esa es la visión que hoy distingue a Querétaro: demostrar que el liderazgo también se ejerce abriendo oportunidades para quienes durante mucho tiempo encontraron puertas cerradas.