La novia actual ya no busca únicamente un diseño bonito: quiere una pieza que refleje su personalidad y que dialogue con su forma de entender la moda. Encajes, corsés, plumas, siluetas escultóricas y detalles florales protagonizan una temporada en la que conviven la sofisticación clásica y el deseo de romper moldes.
LA NOVIA DEJA DE SEGUIR REGLAS
Durante décadas, la moda nupcial vivió relativamente al margen de las tendencias generales. Mientras el ‘prêt-à-porter’ evolucionaba con rapidez, los vestidos de novia permanecían fieles a patrones muy definidos: grandes faldas, encajes clásicos y siluetas románticas.