Andrea Pirlo pasó en cuestión de semanas de ser uno de los principales candidatos para asumir el banquillo de la Selección de Italia a quedar completamente descartado. El campeón del mundo en 2006 figuraba como una de las apuestas de la Federación Italiana tras el fracaso de Gennaro Gattuso, quien no logró clasificar a la Azzurra al Mundial de 2026.
El ex mediocampista pretendía encabezar un proyecto deportivo de cuatro años con el objetivo de reconstruir al combinado italiano y devolverlo al protagonismo internacional. Sin embargo, su candidatura se desplomó antes de concretarse.