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El Diario 30 Jul, 2026 14:31

Examinan el pensamiento dinámico de Octavio Paz

Bajar a Octavio Paz del tribunal ideológico después de años de lecturas polarizadas y devolverlo al terreno de la lectura atenta es la propuesta de Realidad en movimiento (Grano de Sal), del académico neerlandés Maarten van Delden.

Muchas críticas al Nobel de Literatura mexicano, sostuvo el profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), parten de lugares comunes repetidos durante décadas: Paz misógino, Paz enemigo de los pachucos o Paz neoliberal.

En cambio, su libro busca regresar a los textos para revisar esas interpretaciones durante la presentación editorial realizada en la Casa Marie José y Octavio Paz.

La obra ensayística de Paz, "dinámica y compleja", en la que el propio escritor corrigió y matizó sus posiciones a lo largo del tiempo, es analizada en once capítulos a partir de cartas inéditas y una amplia bibliografía.

El volumen aborda aspectos como las revoluciones, México y Estados Unidos, la India, el psicoanálisis, el conservadurismo, la teoría de la poesía y concluye con Paz como personaje literario.

Van Delden identifica la modernidad como el eje de la ensayística de Paz. Examina la ambivalencia del escritor, quien fue al mismo tiempo un defensor de la modernidad y uno de sus críticos más severos. Esta tensión explica por qué reflexiona constantemente sobre "el fin de la modernidad", desde finales de la década de 1940 hasta principios de los años 90 sin llegar a declarar su fin.

"Es una incongruencia en su obra, no es exactamente una contradicción, pero sí un elemento un poco raro que quise explicar", señaló el académico neerlandés.

En el libro, publicado originalmente en inglés en 2021, analiza otras aparentes incongruencias, como su fascinación inicial por la Revolución Bolchevique y su posterior rechazo.

Anthony Stanton, profesor-investigador de El Colegio de México, señaló que esa lectura ayuda a comprender que Paz defendía la modernidad económica, social y política, pero al mismo tiempo cuestionó sus excesos.

"Tiene páginas feroces donde critica el mercado como mecanismo ciego. Este hombre que defendió la modernidad económica, social y política también fue un crítico implacable de la modernidad", aseguró.

Otro de los temas que aborda Van Delden es la acusación de misoginia dirigida contra Paz. Buena parte de esas críticas se concentran en los pasajes dedicados a la mujer mexicana en El laberinto de la soledad.

El investigador coincide con la interpretación desarrollada por Stanton en la edición crítica de esa obra, publicada en 2008, al sostener que muchos lectores confunden la descripción de una mentalidad con la expresión del pensamiento del autor.

"Es Paz resumiendo la perspectiva o la mentalidad que circula en la cultura mexicana de esa época. No está hablando en primera persona; no son sus puntos de vista", explicó Van Delden.

Stanton añadió que Paz consideró al feminismo uno de los fenómenos definitorios del siglo 20 y defendió esa revolución intelectual desde sus primeros escritos hasta el final de su vida.

Para Van Delden, esa disposición a revisar sus propias convicciones distingue a Paz de otros intelectuales del siglo 20. Stanton recordó que el poeta sostenía que el primer deber de un intelectual era mantener independencia frente al poder político, un principio que él mismo quebrantó al respaldar públicamente las primeras reformas del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Aquella adhesión, añadió Stanton, terminó por legitimar a un régimen que después se reveló profundamente corrupto, un error que Paz reconoció más tarde.

Citó como ejemplo de esa capacidad de rectificación su reacción frente al levantamiento neozapatista de 1994. Tras condenarlo inicialmente, Paz modificó su postura meses después, afirmó que el zapatismo se había instalado en la conciencia nacional y sostuvo que era el Estado mexicano, y no los pueblos indígenas, quien debía pedir perdón por la deuda histórica con esas comunidades.

Stanton destacó también la originalidad del capítulo dedicado a Paz como personaje literario, en el que Van Delden rastrea sus apariciones, con su nombre real o ficticio, en obras de Carlos Fuentes, Guillermo Piazza, Enrique Serna, Juan García Ponce y Roberto Bolaño, entre otros.

También valoró el tono equilibrado del libro, alejado tanto de la hagiografía como de la satanización de las intervenciones públicas del poeta.

Para la edición en español, Van Delden incorporó un capítulo sobre las artes visuales, una faceta central en la trayectoria de Paz. Analiza su relación con artistas como Rufino Tamayo, Juan Soriano y Pablo Picasso. El Nobel llegó a reunir alrededor de 600 obras de arte, de acuerdo con Rafael Vargas, autor de Octavio Paz. Iconografía.

Van Delden también se refirió a la recepción del poeta en la academia estadounidense. Señaló que, a diferencia de sus estudios sobre Carlos Fuentes, el libro Realidad en Movimiento. Octavio Paz, el ensayista y el intelectual público prácticamente pasó inadvertido y no recibió reseñas en revistas académicas especializadas.

A su juicio, ese silencio refleja el lugar incómodo que hoy ocupa el Nobel mexicano en ciertos sectores universitarios de Estados Unidos, donde suele prevalecer una imagen reducida a sus posturas políticas más controvertidas.
Esa percepción, sostuvo, ha desplazado la lectura atenta de su obra, precisamente el objetivo central de su libro: volver a los textos para cuestionar interpretaciones que, con el tiempo, se han convertido en lugares comunes.

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