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24 horas 26 Mar, 2026 00:01

Compromiso

Hay momentos en que la palabra compromiso recupera su sentido profundo, y es justo cuando deja de ser promesa para convertirse en acción concreta. Eso se está viendo ahora con la iniciativa de Ley General para Prevenir, Investigar, Sancionar y Reparar el Daño por el Delito de Feminicidio, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Es un paso decidido (no una medida aislada) frente a uno de los problemas más dolorosos, tanto en México como en el mundo, y constituye la forma de violencia más extrema contra las mujeres. El feminicidio no puede entenderse únicamente como un delito más, porque es una expresión brutal de desigualdad, impunidad y fallas estructurales que deben corregirse.

De ahí que esta iniciativa recoja una demanda histórica de miles de mujeres, de madres, de familias enteras que han buscado justicia. Durante años, el dolor se topó con expedientes mal integrados, con investigaciones deficientes y, peor aún, con la revictimización. Casos que debieron investigarse como feminicidio fueron archivados como suicidio, trasladando la culpa a la mujer cuya vida había sido arrebatada.

Por eso es relevante que dicho compromiso se lleve a nivel constitucional. La propuesta plantea establecer una ley general que obligue a todas las fiscalías del país a actuar bajo criterios homologados, claros y contundentes. Se busca terminar con la dispersión normativa que tantas veces ha sido sinónimo de impunidad.

También plantea un tipo penal único a nivel nacional, con sanciones que van de 40 a 70 años de prisión, y contempla castigos para la tentativa. Pero más allá de las penas, lo importante es el enfoque integral: prevenir, investigar con perspectiva de género, sancionar con rigor y reparar el daño. No solo es castigar, es transformar.

El reconocimiento de nueve razones de género para tipificar el feminicidio y la incorporación de 21 agravantes refleja una comprensión más profunda del fenómeno. No es lo mismo cualquier homicidio que aquel motivado por violencia de género, por relaciones de poder o por contextos de discriminación. Nombrarlo correctamente es el primer paso para combatirlo con eficacia.

Que sea la primera mujer presidenta de México quien impulse esta propuesta es bastante significativo. Es, también, un poderoso mensaje político. Significa que las mujeres no solo están llegando a los espacios de decisión, sino que están cambiando las prioridades del Estado. Se está saldando, paso a paso, una deuda histórica.

Este es, además, uno de los compromisos emblemáticos del Segundo Piso de la Cuarta Transformación: colocar en el centro a quienes durante mucho tiempo fueron invisibilizadas. Es imposible hablar de bienestar o justicia social si no se garantiza la vida y la seguridad de las mujeres, atendiendo y erradicando el feminicidio.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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