HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Yucatan 26 Mar, 2026 04:00

Darán voz al dolor y redención: Solistas invitadas de la OSY, ante retos musicales

MÉRIDA.- Valeria Vázquez y Gabriela Flores, dos voces privilegiadas y destacadas dentro del mundo operístico, se unirán para interpretar una obra de extraordinaria belleza y emotividad como lo es el Stabat Mater de Pergolesi.

Bajo la batuta del maestro Alfonso Scarano sonará con la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), en un programa que agrupa tres obras más de uno de los compositores más destacados e influyentes del siglo XIX, Richard Wagner.

El Preludio de “Parsifal”, el Encantamiento de Viernes Santo de la misma ópera, y el Preludio y muerte de amor de Isolda completan el repertorio que la OSY interpretará este fin de semana.

Las dos invitadas solistas darán voz a la letra del Stabat Mater y al Preludio y muerte de amor de Isolda.

Valeria Vázquez, ya conocedora del Stabat Mater

La soprano Valeria Vázquez, originaria de Monterrey, comparte que será la primera vez que interpretará estas dos obras.

En el caso de Stabat Mater, señala que es música que no es tan alejada de ella, pues empezó su carrera en un coro de niños de música sacra, y fue parte también de un coro femenino a capella.

Sobre la manera en que se prepara para transmitir las emociones que tiene esta composición de Pergolesi, apunta que ya es madre, por lo que puede imaginarse que perder a un hijo es algo muy fuerte.

De manera que empatiza con el texto, y también investiga palabra por palabra para darle un sentido personal al mismo, al igual que a la música. Por supuesto, también hay una preparación técnica vocal.

La soprano se convirtió en madre hace menos de un año, y afirma que esto hace que el sentimiento sea más tangible, desde “la entraña”.

Detalla que el Stabat Mater es una obra muy tierna y flexible que reta al intérprete a mantener la pulcritud de la voz.

No es tan arrebatado como cuando estás interpretando un papel de ópera, es algo más íntimo, más espiritual”.

Cuenta que ha hecho una buena mancuerna con la mezzosoprano Gabriela Flores, con quien se reunió en Ciudad de México para estudiar la pieza, acompañadas de un pianista.

Creo que nuestras voces se ensamblan muy bien, tienen una buena comunicación”.

Es la primera vez que cantarán juntas, pues aunque sabían de la existencia una de la otra no habían coincidido en el escenario.

Obras de Pergolesi y Wagner: ¿lista para interpretarlas?

Sobre la obra de Wagner que interpretará, el Preludio y muerte de amor de Isolda, expresa que es más envolvente y más complicada también, en la que la voz tiene que adecuarse al género de la ópera.

Por ello, involucra un poco más de carácter, la voz más completa, el estar muy atenta a la orquesta, a las entradas, y a transmitir al público lo que se quiere marcar, que en esta aria es que Isolda está muriendo.

Pero también busca trascender, no desea que esto sea un final, sino que se propone que sea el inicio de algo más.

Al comparar la interpretación de estas obras de Pergolesi y Wagner, apunta que la música sacra es a la vista de mayor simpleza, y en Wagner hay un personaje, invita a hacer una conexión con otra persona y a mayor expresividad.

Gabriela Flores, de nuevo con la OSY

Por su parte, Gabriela Flores, quien también interpretará por primera vez de manera completa el Stabat Mater, recuerda la primera vez que cantó con la OSY y califica a esta como una orquesta que:

Siempre ha sido sumamente profesional y con un sonido impresionante, en la que ya puedo también escuchar la mano del maestro (el nuevo director)”.

El miércoles tuvieron un primer ensayo con la orquesta y asegura que fue muy bueno, ya que, a diferencia de los ensayos con piano, las melodías son mucho más claras, y el acompañamiento es más envolvente.

Coincide en que las personalidades y voces de Valeria Vázquez y la suya se integran bien, además de que tienen buena química y compañerismo en escena.

Sobre su conexión con la obra, la veracruzana comparte que, aunque no es madre, sí tuvo una crianza católica, por lo que recibió enseñanzas sobre el sufrimiento de la Madre de Cristo al ver a su hijo clavado en la cruz.

También asume el hecho de que a nadie le gusta ver sufrir a su mamá, por lo que conecta con la pieza de esa manera y puede sentir el dolor de María, la Virgen.

Destaca que en esta obra se está mucho más expuesto en la voz, sobre todo con la afinación, “hay menos cosas que te pueden cubrir en el caso de un error”.

Explica que cuando se estudia ópera en lo que más insisten los maestros es en vibrar todas las notas para que la voz quede en una posición más amplia.

Y en este tipo de música, la sacra, por el estilo no se deben vibrar todas las notas; la afinación es más difícil cuando no hay vibrato, porque está más expuesta.

Sobre el Stabat Mater

Subraya que por eso para ella el reto interpretativo en Stabat Mater es mantener la afinación y la sensación del espacio sin vibrar.

Gabriela Flores externa que a ella le gusta muchísimo el inicio de la composición de Pergolesi, “se me hace muy interesante cómo juega con la tensión de las voces”.

Pero también le gusta la letra del tercer aria —que le corresponde interpretar— porque “es muy bonita”, aunque subraya que en realidad toda la obra es preciosa.

Destaca que interpretar este tipo de repertorio genera un vínculo importante, “uno se pone en un estado de vulnerabilidad tal, tan grande, que a pesar de que solo vamos a estar en tres ensayos y dos funciones juntas (en referencia Valeria), siento que se genera un vínculo que es para siempre”.

Otra afinación en la OSY

Alfonso Scarano, director artístico de la OSY, revela que para esta pieza la orquesta estará afinada en La 440, y no en La 442 como se acostumbra.

En ese sentido, explica que, generalmente, cuando la orquesta toca sola o junto a un instrumento solista —como el piano o el violín— suele afinarse en La 442, pero en la tradición italiana cuando hay una soprano se tiende a bajar la afinación a 440 o incluso un poco menos, a 438, para no forzar la voz de la cantante.

Este cambio se percibe en el sonido más grave.

Sobre las obras que se interpretarán, precisa que “Tristán e Isolda” es una ópera, mientras que “Parsifal” es una representación sagrada. En ese sentido, esta última está muy cerca de Stabat Mater de Pergolesi al hablar de lo sacro.

Así será el programa 6 de la OSY: “Semana Santa”

Detalla que la madre que pierde al hijo en el plano físico es una imagen universal, no es solamente algo religioso, y cualquiera pueda experimentar una emoción profunda al escuchar el Stabat Mater.

El público, cuando escucha este tipo de música, en mi opinión, se conecta inmediatamente con algo que tiene casi 290 años, es de una fuerza enorme.

Lo mismo ocurre con “Parsifal” o con “Tristán e Isolda”. En “Parsifal”, en el episodio del Viernes Santo, sucede que Parsifal cura al rey, y eso recuerda exactamente lo que ocurre con Jesús: la curación, la redención. Es la misma imagen, aunque desde otra cultura.

Resalta que la música que interpretarán esta semana habla de la búsqueda de la verdad, tanto para los músicos al interpretarla como para el público al escucharla, porque no solo se escucha con el oído: “Se escucha con el oído, sí, pero también con algo más profundo”.

Por ejemplo, asegura que el preludio de “Parsifal” debería oírse y sentirse con los ojos cerrados.

Las obras de Richard Wagner suelen comenzar con elementos rítmicos muy claros, pero “Parsifal” no, comienza con una síncopa, con un momento rítmico que no se entiende del todo, y el público puede quedar confundido, por eso es mejor escucharlo con los ojos cerrados.

Técnicamente, estas obras son difíciles y complejas. “Parsifal”, ejemplifica, es difícil porque tiene pocos elementos: una armonía y melodía muy simple, por lo que hay que fijar muchas cosas: el tipo de sonido, el tempo.

En esta música no hay margen de error en el tempo. Solo hay uno, y no es seguro que lo encuentres, hay que cruzar los dedos para acertar”.

En relación con el Preludio y la muerte de Isolda, puntualiza que es una obra que explora profundamente el plano interior.

Desde el primer acorde aparece el famoso ‘acorde de Tristán’, un acorde que no tiene una única explicación, que admite múltiples interpretaciones. En la música tonal —clásica o romántica— normalmente hay una sola respuesta, pero aquí, por primera vez en la historia, un acorde tiene varias posibles resoluciones”.

Cuando el músico lo interpreta, queda impactado por su singularidad. Ese acorde inicial parece suspendido, como en el aire. El músico es consciente de que está frente a algo excepcional. Y muchas veces, a lo largo de toda su carrera, quizá solo tenga la oportunidad de tocar esta obra una vez, o incluso nunca, asegura.

OSY en Mérida: ¿dónde comprar boletos?

Los conciertos de la OSY serán mañana viernes 27 de marzo a las 8 de la noche, y el domingo 29 de marzo a las 12 horas, en el Palacio de la Música.

La venta de boletos está disponible en el lobby del recinto y en la página oficial: www.sinfonicadeyucatan.com.mx.

Sobre los precios, estos son 150, 250 y 350 pesos.

Te recomendamos leer: La Orquesta Sinfónica de Yucatán, en busca de benefactores

Contenido Patrocinado