Guanajuato.- Entre risas, digresiones y reflexiones que provocan en lugar de obedecer un orden rígido, el escritor José Israel Carranza presentó su nuevo libro “Dos Puntos:“ en la Feria del Libro de la UG. El autor reconoce que esta obra “deja que pasen muchas cosas” y encuentra en el ensayo un territorio fértil para la emoción y la libertad.
Aunque el autor publicó el texto en noviembre pasado, la feria acogió su primera presentación oficial. En el evento participó la escritora Julia Cuéllar, quien subrayó el carácter ágil y disfrutable de la obra.
Un diálogo entre el gozo y la reflexión
Julia Cuéllar afirmó que el libro Dos Puntos: se mueve con soltura entre lo divertido y lo profundo, logrando conectar con distintos tipos de lectores. “Dialoga con la realidad actual y deja algo: gozo, pero también reflexión”, comentó la escritora, quien además reconoció que la experiencia la llevó a reencontrarse con el género del ensayo.
Carranza celebró precisamente que el público encuentre su obra divertida. Para él, el ensayo no representa un espacio solemne, sino uno donde caben múltiples emociones.
En ese sentido, defendió la idea de que la legibilidad no implica necesariamente claridad; para ello, evocó a Henry James como ejemplo de una prosa compleja que, sin embargo, mantiene su potencia.
La arquitectura de las ideas
El diálogo con el público abrió otras ventanas de análisis. Un asistente elogió el uso de los dos puntos como un recurso que sostiene la arquitectura de las ideas de Carranza y permite la digresión.
Ante el cuestionamiento sobre los límites de la libertad en el ensayo, el autor respondió sin titubeos: la única condición reside en que el texto demuestre que tenía que ser escrito. Todo lo demás —sintaxis, puntuación, forma— debe ponerse en juego.
Dividido en tres partes, el libro Dos Puntos: transita por las posibilidades del lenguaje y la memoria. La obra ofrece postales de Guadalajara como un ejercicio contra el olvido y se adentra en una búsqueda de identidad que cruza lo íntimo y lo cotidiano. En sus páginas conviven desde reflexiones sobre la coma vocativa hasta recuerdos familiares y escenas mínimas de la ciudad.
Al finalizar, Carranza fue claro: no sabe enseñar a escribir ensayos. Él cree, más bien, que cada texto encuentra su propia forma. En ese camino, reconoce influencias que van de Jorge Luis Borges a Charles Lamb. Su apuesta final busca que el lector piense, cuestione y, sobre todo, disfrute del libro Dos Puntos:.
DMG