En su ensayo “Nuestra América”, José Martí advertía que el destino de los pueblos no puede definirse copiando modelos ajenos. La verdadera independencia, afirmaba, se alcanza con la capacidad de pensar y actuar a partir de nuestras propias realidades, y no solamente con la ruptura política.
Hoy, cuando Colombia gira del progresismo hacia un gobierno de derecha, la advertencia de Martí cobra vigencia. América Latina enfrenta nuevamente el dilema entre seguir caminos trazados desde el exterior y construir un proyecto propio, arraigado en su historia, sus circunstancias y sus pueblos.