Para algunas personas, haber concluido su jornada laboral no implica que dejen de trabajar ese día. Aunque hayan salido de la oficina o apagado el ordenador, continúan pendientes del correo electrónico, responden mensajes, revisan tareas o dedican parte de su tiempo libre a cuestiones relacionadas con su entorno laboral, advierten los especialistas en salud laboral.
Cuando esta conexión a la actividad laboral es casi permanente y el trabajo invade los momentos destinados al descanso, al ocio o a la vida personal, puede aparecer el Síndrome del Trabajador Burbuja, fenómeno que refleja cómo se difuminan los límites entre las vidas laboral y personal de un empleado, señalan los expertos de Cigna Healthcare, aseguradora médica especializada en el sector corporativo.