El movimiento comenzó alrededor de las 13:00 horas y tuvo su origen a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) situó el foco a 108 kilómetros de profundidad, una característica que ayuda a explicar el amplio radio en el que fue percibido.
El temblor alcanzó distintas zonas de Ayacucho y también se dejó notar en Arequipa, Ica, Cusco y Apurímac. En Lima, el movimiento fue perceptible principalmente en edificios altos, donde algunas personas describieron una sensación de balanceo prolongado.
La profundidad del seísmo es uno de los elementos que puede ayudar a reducir determinados impactos en superficie, pero no significa que el riesgo desaparezca. La magnitud alcanzada obliga a revisar especialmente carreteras, puentes, viviendas y otras infraestructuras situadas cerca de la zona epicentral.
Las viviendas más vulnerables concentran ahora la preocupación
El primer balance disponible no recogía víctimas ni daños graves confirmados en Coracora, pero la evaluación sobre el terreno todavía resulta fundamental. En varias localidades de la región existen construcciones de adobe y materiales que pueden presentar una mayor vulnerabilidad ante movimientos intensos.
El problema no se limita a los edificios. Los desprendimientos de rocas y tierra pueden bloquear carreteras y dificultar el acceso de los equipos de emergencia, especialmente en una zona montañosa como Ayacucho. Por eso, las próximas horas serán importantes para determinar si el terremoto ha provocado daños que no fueron visibles inmediatamente después del movimiento.
Las autoridades locales activaron sus equipos de respuesta y comenzaron las inspecciones en los puntos considerados más sensibles. La recomendación es evitar desplazamientos innecesarios hacia las zonas afectadas mientras continúan las evaluaciones.
El seísmo recuerda por qué la prevención resulta decisiva
Perú se encuentra en una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico. La cuestión, por tanto, no es únicamente la posibilidad de que se produzca otro gran terremoto, sino la capacidad de las comunidades para responder cuando ocurra.
Defensa Civil recomienda identificar previamente las rutas de evacuación, establecer puntos de encuentro y mantener preparada una mochila de emergencia con agua, alimentos, linterna, radio, baterías y un botiquín. Durante un movimiento fuerte, también es fundamental alejarse de ventanas y objetos que puedan caer y evitar el uso de ascensores.
Un #Sismo de magnitud 7.2 se registró en #Perú, informó el Instituto Geofísico del Perú (@Sismos_Peru_IGP).
— David de la Paz ?? (@daviddelapaz) August 20, 2026
El epicentro se ubicó a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, región Ayacucho, y tuvo una profundidad de 108 kilómetros.
El IGP indicó que… pic.twitter.com/IoyzmlWXuM
La Dirección de Hidrografía y Navegación confirmó que este terremoto no generó una amenaza de tsunami para el litoral peruano. Mientras tanto, el seguimiento continúa ante la posibilidad de réplicas y de nuevos informes sobre daños.
Más que un episodio aislado, el terremoto vuelve a plantear una pregunta clave para Perú: cuánto está preparada cada comunidad para afrontar el próximo gran movimiento. @mundiario