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Mundiario 20 Aug, 2026 15:53

Tres gigantes del fútbol plantan cara a Infantino y amenazan su continuidad

El fútbol mundial atraviesa una crisis de poder que puede poner en cuestión el futuro de Gianni Infantino al frente del organismo rector. Las principales confederaciones de Europa, Asia y Norteamérica estudian impulsar una moción de censura para forzar su salida antes de las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027.

La iniciativa aún se encuentra en fase de conversaciones y no existe un procedimiento formal activado, pero refleja el creciente malestar con la gestión de Infantino. El detonante fue su intento de abrir a inversores privados una participación en una nueva estructura comercial vinculada a los derechos del Mundial. La propuesta terminó retirada tras generar una fuerte oposición. Lo que comenzó como una disputa económica se ha convertido en un cuestionamiento mucho más profundo sobre la manera de gobernar el fútbol mundial.

La principal novedad es que UEFA, AFC y Concacaf han coincidido en su rechazo, aumentando considerablemente la presión sobre el presidente. Las tres confederaciones han cuestionado cómo se planteó el proyecto comercial y han reclamado mayores garantías de transparencia y consulta. La entrada de capital privado en una estructura relacionada con los derechos del Mundial generó inquietud entre quienes consideran que una decisión de semejante magnitud requería un consenso más amplio.

La polémica llegó incluso a provocar acusaciones de ruptura de la confianza. Infantino acabó dando marcha atrás, pero el daño político ya estaba hecho.

El problema va más allá del proyecto económico

El principal riesgo para Infantino no es solo que la operación haya fracasado. Lo que está en juego es su relación con quienes representan a buena parte del fútbol internacional. La controversia ha reabierto el debate sobre quién toma las grandes decisiones, qué margen tienen las confederaciones y hasta dónde llega el poder del presidente.

La dimisión del director de operaciones, Kevin Lamour, tras expresar críticas relacionadas con el proyecto, y la retirada del apoyo del vicepresidente Sándor Csányi han aumentado la sensación de crisis interna. También algunos representantes de los clubes europeos han mostrado su malestar y han planteado medidas de presión sobre futuras competiciones.

El escenario resulta extraordinario porque los estatutos no contemplan expresamente un procedimiento convencional para destituir al presidente mediante una moción de censura. Una de las alternativas sería promover un Congreso extraordinario, para lo que sería necesario reunir el respaldo de al menos una quinta parte de las federaciones miembro. Por tanto, apartar a Infantino no será sencillo. Sus detractores necesitan convertir el actual descontento en una mayoría suficiente, algo que todavía está lejos de estar garantizado.

Infantino todavía conserva apoyos

Pese al movimiento de UEFA, AFC y Concacaf, el presidente mantiene importantes aliados, especialmente en África, donde cuenta con 54 federaciones, una cuarta parte del electorado. También conserva respaldo entre federaciones árabes, por lo que una eventual votación podría ser mucho más ajustada de lo que sugieren las últimas críticas.

Incluso un intento fallido de destitución podría terminar beneficiando a Infantino si consigue demostrar que mantiene una mayoría sólida entre las federaciones nacionales.

La crisis llega además pocos meses antes de las próximas elecciones presidenciales. Infantino pretende presentarse a la reelección en marzo de 2027 y, por ahora, no existe un rival públicamente consolidado capaz de disputar su liderazgo.

Una eventual moción de censura cambiaría por completo ese escenario. Si prosperase, las elecciones podrían convertirse en un auténtico plebiscito sobre su gestión. Si consigue superarla, el dirigente podría salir reforzado y demostrar que conserva el respaldo mayoritario.

Una lucha por el poder del fútbol mundial

Más allá de la figura de Infantino, el enfrentamiento revela una disputa sobre quién debe controlar el futuro económico y político del fútbol. Europa reclama mayor transparencia y participación en las grandes decisiones, mientras otras regiones mantienen una relación más favorable con el actual presidente.

Por eso, el conflicto no puede reducirse a una pelea personal. Detrás están en juego los enormes ingresos del Mundial, la influencia de las confederaciones y el modelo de gobierno del fútbol internacional.

Infantino todavía tiene apoyos suficientes para resistir, pero que tres grandes confederaciones estudien una vía para apartarlo supone una amenaza inédita para su liderazgo. La cuestión ya no es solo qué ocurrirá con aquel proyecto comercial, sino si será capaz de sobrevivir políticamente al terremoto que ha provocado. @mundiario

 

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