La crisis de Ceuta ha dejado de ser únicamente una emergencia migratoria para convertirse en el nuevo frente de confrontación entre el Gobierno y el Partido Popular. La visita de José María Aznar a la ciudad autónoma ha servido al PSOE para lanzar una ofensiva política contra Alberto Núñez Feijóo y, al mismo tiempo, para intentar contener el impacto de las movilizaciones previstas para el 2 de septiembre, Día de Ceuta, en los ayuntamientos de toda España.
La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, ha acusado al PP de enviar al expresidente del Gobierno a Ceuta con la intención de “avivar el conflicto”, “arañar votos” y marcar “el camino a Feijóo”. En un mensaje publicado en X, Torró ha definido a Aznar como el “señor de la guerra” y le ha atribuido un “currículum fúnebre y nefasto” en la gestión de crisis.
El ataque socialista llega después de que Aznar visitara la ciudad autónoma para expresar su respaldo al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, y reclamara una respuesta mucho más firme del Estado ante la crisis migratoria. El antiguo jefe del Ejecutivo sostuvo que “la soberanía nacional no tiene vacaciones” y defendió que “quien asalta nuestra frontera no puede permanecer aquí”. Para el PSOE, sin embargo, la presencia de Aznar en Ceuta no responde a una preocupación institucional, sino a una estrategia política. “Vuelve 24 años después para hacer lo de siempre: pedir votos”, ha reprochado Torró, que ha interpretado el viaje como un intento del PP de convertir la crisis en un instrumento de desgaste contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
La visita del expresidente ha adquirido una relevancia que trasciende el contenido de su breve intervención. Aznar se presentó junto a Ana Botella y acompañado por Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda del PP, en un gesto que permitió visualizar el respaldo de sectores de la dirección popular a la posición defendida por Vivas. Aznar aseguró que la integridad territorial había sido vulnerada y reclamó una política exterior capaz de evitar que España quede aislada ante situaciones de crisis.
Torró ha respondido colocando el foco en episodios del pasado. Ha citado la crisis del islote de Perejil y el naufragio del Prestige para cuestionar la gestión de Aznar y ha sostenido que el PP utiliza ahora su figura para intensificar la confrontación. La acusación revela hasta qué punto la crisis ceutí se ha convertido en un asunto electoral antes incluso de que concluya la emergencia. Para los socialistas, la prioridad debería ser rebajar la tensión. Para el PP y Vox, el problema fundamental es precisamente la falta de una respuesta contundente del Ejecutivo.
Esta es la dolorosa consecuencia del ambiente de odio que el PP y Vox se han encargado de generar.
— Rebeca Torró/?? (@Rebeca_Torro) August 27, 2026
El resultado de la visita de Aznar a Ceuta hoy: más deshumanización, al punto de tratar de impedir comida y agua a quienes lo necesitan.
La mayoría de los españoles no somos esto. https://t.co/R6ZIMbOyVv
La batalla se traslada a los ayuntamientos
El segundo frente se encuentra en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). La organización ha convocado concentraciones de apoyo a Ceuta ante los ayuntamientos de toda España el próximo 2 de septiembre a las 20.00 horas.
La iniciativa, impulsada por su presidenta, la alcaldesa popular de Jerez de la Frontera María José García-Pelayo, ha provocado una fractura interna en la federación. PSOE, IU-Compromís-Comuns-Podemos, ERC y Junts sostienen que la convocatoria se realizó de manera “unilateral” y sin el respaldo de los órganos de gobierno de la institución. La dirección socialista ha comenzado a trasladar esa posición a sus estructuras territoriales. Agrupaciones locales, especialmente en Andalucía, han recibido instrucciones para dejar claro que las concentraciones “no cuentan con el respaldo del PSOE”.
Doctrina Irak, Perejil y Prestige es lo que propone el PP para los ceutíes.
— Rebeca Torró/?? (@Rebeca_Torro) August 27, 2026
El señor de la guerra, que nunca visitó Ceuta como presidente, ha ido hoy hasta allí para avivar el conflicto, arañar votos y marcarle el camino a Feijóo.
Frente al uso partidista de la crisis por el…
.El 2 de septiembre puede convertirse en una fotografía nacional de solidaridad con Ceuta, pero también en un termómetro del descontento con la gestión del Gobierno. El PSOE pretende evitar que sus alcaldes y concejales aparezcan participando en una movilización que considera vinculada a la estrategia del PP.
En uno de los mensajes trasladados a las agrupaciones socialistas se califica la convocatoria como una “maniobra política del PP para sacar rédito de una catástrofe humanitaria”. La dirección socialista sostiene que el Gobierno ha desplegado medios materiales y humanos suficientes y que su actuación está encaminada a recuperar la normalidad. La disputa no se limita, por tanto, a quién tiene razón sobre la gestión de la crisis. También gira en torno a quién controla el relato político de Ceuta.
#EnDirecto | Vivas recuerda la actuación de Aznar en el conflicto con Marruecos por el islote Perejil: "En ese momento se puso a prueba hasta qué punto se estaba dispuesto a defender nuestra integridad, y la respuesta del presidente Aznar fue inequívoca" pic.twitter.com/h00hrXH2zk
— Europa Press (@europapress) August 27, 2026
Una FEMP partida en dos
Los grupos de la oposición interna en la FEMP han ido más allá de cuestionar las concentraciones. En un comunicado conjunto, PSOE, IU-Compromís-Comuns-Podemos, ERC y Junts denuncian que García-Pelayo habría actuado “a hechos consumados”. También cuestionan otras decisiones relacionadas con Ceuta, como la celebración de la Junta de Gobierno de septiembre en la ciudad autónoma o la cesión al presidente ceutí Juan Jesús Vivas de un puesto en la delegación de la FEMP ante el Comité de las Regiones.
Los grupos críticos reclaman que la presidenta rectifique y acusan al PP de haber utilizado la institución con criterios partidistas. Su argumento es que la solidaridad de los municipios españoles con territorios afectados por emergencias está acreditada históricamente, pero que debe ejercerse desde el consenso institucional. Citan como precedentes la pandemia, el volcán de La Palma, la invasión rusa de Ucrania o el accidente ferroviario de Adamuz.
El problema es que Ceuta ha roto ese consenso. La crisis migratoria ha introducido en la agenda municipal un asunto que hasta ahora se había situado principalmente en el terreno del Gobierno central, las comunidades autónomas y las instituciones europeas. Ahora, alcaldes y concejales están llamados a pronunciarse públicamente sobre una emergencia que también se ha convertido en una disputa sobre inmigración, seguridad, soberanía y convivencia.
El PSOE contraataca también desde el Gobierno
La ofensiva socialista no se ha limitado a Torró. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha aprovechado igualmente la visita de Aznar para atacar a Feijóo. En un mensaje en X, ha descrito al líder del PP como un “simple monigote” entre Aznar e Isabel Díaz Ayuso. El tono muestra la dificultad del Ejecutivo para desactivar la controversia. Mientras Sánchez y sus ministros insisten en que el Estado trabaja para recuperar la normalidad, la oposición presenta la situación de Ceuta como una demostración de debilidad del Gobierno.
Vox, por su parte, ocupa el extremo más duro del tablero y acusa al Ejecutivo de estar interesado en que se produzca un “estallido social” para justificar una supuesta “claudicación” ante Marruecos. La consecuencia es un escenario especialmente delicado por la crisis migratoria se desarrolla en las calles mientras la batalla por su interpretación se libra simultáneamente en el Congreso, en la FEMP y en las redes sociales.
La fecha marcada en el calendario es ahora el 2 de septiembre. Las concentraciones promovidas por la FEMP pueden medir hasta qué punto el malestar de Ceuta ha encontrado eco fuera de la ciudad autónoma. El PSOE trata de impedir que esa jornada se transforme en una movilización institucional contra el Gobierno. El PP, en cambio, aspira a convertirla en una demostración de respaldo nacional a los ceutíes y a su reclamación de una respuesta más contundente. @mundiario