Los ganadores mexicanos del James Dyson Award 2026 ya se dieron a conocer. Guimo, Nuva y Zoom fueron los tres proyectos que se llevaron el podio nacional, con propuestas enfocadas en salud, educación científica y acceso a la tecnología.
Guimo es un asiento modular para niños con parálisis cerebral; Nuva es un dispositivo para detectar en casa infecciones vaginales; y Zoom es un microscopio educativo de bajo costo. Los tres proyectos avanzarán a la etapa internacional, organizado por la Fundación James Dyson, donde competirán por un lugar entre los 20 finalistas globales.
Ganadores mexicanos
Ya se dieron a conocer los ganadores del James Dyson Award 2026, el certamen que cada año impulsa a jóvenes de todo el mundo a diseñar soluciones para problemas de distintos sectores de la sociedad y la industria.
Desde su fundación, este concurso internacional ha tenido como objetivo alentar, motivar e inspirar a la siguiente generación de ingenieros de diseño.
Como en cada edición, la convocatoria estuvo abierta a estudiantes de ingeniería de diseño, tanto activos como recién egresados, y es organizada por la Fundación James Dyson como parte de su misión de acercar a los jóvenes a esta rama de la ingeniería.
Así, el concurso, que abrió inscripciones en marzo, anunció el pasado 16 de septiembre a los ganadores de los concursos nacionales. Los proyectos Guimo, Nuva y Zoom fueron los que se llevaron el podio en México, con propuestas enfocadas en salud, educación científica y acceso a la tecnología.
Además de recibir sus respectivos premios en efectivo, los tres proyectos avanzarán a la etapa internacional del James Dyson Award 2026, donde competirán por un lugar entre los 20 finalistas a nivel global.
Detección de la salud íntima en casa
Nuva, creado por Carol Olmos, Arlet Apanecatl y Ana Muñoz, del Tec de Monterrey, fue seleccionado como uno de los dos finalistas nacionales.
El proyecto propone un dispositivo en forma de dedal diseñado para permitir la detección en casa de vaginosis bacteriana y tricomoniasis, buscando ofrecer una alternativa privada y sencilla que reduzca algunas de las barreras que pueden dificultar que las mujeres cuiden su salud íntima de manera oportuna.
Nuva se coloca en el dedo para recoger una pequeña muestra de secreción vaginal. En su interior incorpora una tira enzimática que analiza simultáneamente tres señales biológicas: actividad de sialidasa, prolin-aminopeptidasa y pH.
Este trío de biomarcadores clínicos se utiliza para el diagnóstico rápido de la vaginosis bacteriana (VB), una alteración del ecosistema vaginal caracterizada por la disminución de lactobacilos saludables y el sobrecrecimiento de bacterias anaerobias.
Una vez realizada la prueba, los reactivos generan cambios visibles de color que pueden interpretarse a simple vista en cuestión de minutos.
Acercar la ciencia a más estudiantes
El segundo finalista nacional es Zoom, un microscopio educativo portátil, sostenible y de bajo costo creado por María Cristina Castro Baños, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
El proyecto surgió a partir de una experiencia escolar: la disponibilidad limitada de microscopios hacía que muchos alumnos tuvieran que esperar para realizar prácticas y observar muestras.
Esta situación llevó a desarrollar una herramienta que pudiera ampliar el acceso a la experimentación científica, particularmente entre niños y adolescentes de comunidades rurales y de bajos ingresos.
Zoom utiliza una fuente de luz LED y un sistema óptico compuesto por lentes convexas recuperadas de cámaras de teléfonos móviles y punteros láser desechados.
Además de reducir costos, el proyecto busca aprovechar residuos electrónicos y facilitar la fabricación local. Su formato compacto permite llevarlo como llavero o colgante, convirtiéndolo en una herramienta que puede acompañar a los alumnos más allá del laboratorio.
Zoom no busca sustituir a un microscopio profesional, sino reducir una barrera educativa y acercar las herramientas científicas a jóvenes que tienen menos acceso a ellas.
Entre sus próximos objetivos se encuentran estandarizar las piezas para utilizar diferentes tipos de lentes recuperadas de dispositivos electrónicos y desarrollar talleres educativos en los que los propios estudiantes puedan construir sus microscopios, comprender su funcionamiento y participar activamente en iniciativas relacionadas con ciencia, tecnología y sostenibilidad.
Solución que crece con los niños
Guimo es todo un sistema ergonómico integrado en un asiento modular y adaptable, diseñado para que niños con parálisis cerebral puedan sentarse de forma segura y mantener una postura adecuada en prácticamente cualquier silla a la que se acople.
El sistema está pensado para acompañar el crecimiento de menores de entre 5 y 11 años, adaptándose a sus necesidades mediante módulos que pueden incorporarse o retirarse conforme el pequeño crece.
Su diseño toma como inspiración la columna vertebral. Está conformado por múltiples módulos ergonómicos que un fisioterapeuta puede ajustar y fijar en distintas posiciones, lo que permite personalizar el asiento según las necesidades específicas de cada niño.
Uno de los principales diferenciadores de Guimo es su capacidad de adaptación: el sistema busca ajustarse al niño, y no que sea el niño quien deba adaptarse a un dispositivo.