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Radar Inteligente
Quadratin 13 Mar, 2026 23:00

Don Abel, vendedor de mazapanes, pide ayuda para su recuperación

MORELIA, Mich., 13 de marzo de 2026.- Don Abel Zamudio, un hombre de 86 años que vende mazapanes y alegrías en la calle, y cuya historia hemos seguido a través de Quadratín, requiere ayuda con unas vitaminas que debe suministrarse semanalmente. No duda en contarle a este medio para ver si alguien lo puede ayudar.

Hace ya semanas, el trabajador hombre de la tercera edad que vende mazapanes y alegrías en la avenida Universidad, se cayó y tuvo una fractura en la cadera. Por ello tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y se llevó un tiempo en cama.

Ya regresó a esa esquina de la calle Alberto Alvarado y la avenida Universidad a seguir con su venta, pero debe estar llendo a terapia a una clínica ahí cercana los jueves, y semanalmente le inyectan una solución llamada Combedi DL, que contiene diclofenaco, lidocaína y complejo b, que consigue en la farmacia del Dr Simi, pero como las ventas no van bien cada vez es más complicado conseguirlos.

Al llegar a buscarlo para platicar con él, el octagenario pide que lo esperemos porque tiene que ir al baño, y así, con su andar muy lento, con el apoyo de un bastón, va a una clínica donde le prestan el servicio, regresa de igual manera, lentamente.

Ya al estar frente a la cámara de Quadratín, evidencia otra necesidad; la silla donde permanece sentado mientras vende, es de esas de lona, de tamaño bajo, lo cual le genera un problema al incorporarse y se cansa más rápido.

"Luego muchos pasan, nomás no, se hacen sordos o no sé qué pasará ojalá que nunca les lleguen esas cosas", expone Don Abel con respecto a personas a las que les pide ayuda para levantarse y no le hacen caso, "todavía más a un animalito lo ayudan, les mueve las orejas y el rabito", indica.

"Al cabo ahí está el de arriba", sentencia sobre estas personas que no le ayudan, ya no comprándole un mazapán sino a incorporarse de esa silla que le resulta incómoda y poco práctica, "con la vara que mides serás medido...me da mucha tristeza".

Cosa contraria a las personas que están en los negocios alrededor de donde él se pone le ayuda mucho, desde permitirle dejar su silla y sus cosas, hasta ayudarle a levantarse y andar.

Antes de despedirnos, don Abel con la voz entrecortada, pide agradecer mucho a la señora Marycarmen Voirol, un activista en redes sociales quien fue una ayuda fundamental para poder operarlo de la cadera. Al igual agradece a su nieta, también del mismo nombre, porque sabe que sin estas ayudas por tu vida para estar mejor. 

Si alguien que lea esta nota está interesado en apoyar a don Abel, sea con las vitaminas que necesita inyectarse o con una silla más cómoda y más alta, puede encontrarlo en esa esquina arriba mencionada, porque el hombre básicamente trabaja todos los días del año.

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