Ciudad de México, 4 de abril de 2026.- La representación del Ecce Homo se basa en la narración del evangelio escrito por el apóstol Juan, quien describe los sufrimientos de Jesucristo tras su condena y antes de su crucifixión.
Durante ese periodo, Poncio Pilato ordenó azotar a Jesús con un látigo de puntas de plomo; además, los soldados colocaron sobre su cabeza una corona de espinas, lo vistieron de púrpura y se burlaron de él mientras lo abofeteaban.
Asimismo, la riqueza de esta representación anónima del siglo XVIII radica en el cendal, adornado con un gran moño bordado en oro, así como en los angelitos que rodean a la figura central. De igual manera, la tradición muestra a Cristo semidesnudo, atado de manos, con huellas de azotes en el cuerpo y sangre en la frente a causa de la corona de espinas.
Por ello, esta obra permite comprender la fuerza simbólica del arte sacro novohispano. Puedes conocer esta pintura en el Museo Nacional del Virreinato, donde forma parte de su acervo histórico y artístico.