El título se lo tomé al capitán Alonso de León, quien escribió un interesante libro en la década de 1640. Ahí empezó mi interés por conocer y comprender lo que los nómadas podrían haber encontrado como alimento, lo cual explicaría su estatura y fuerza, descritas por Pedro de Ahumada Sámano en su carta a Felipe II en 1560. De estas lecturas surgieron hipótesis sobre su dieta. Es evidente que tuve que distinguir entre distintas regiones y bandas indígenas, pues no en todas partes de lo que hoy son Coahuila, Nuevo León y Texas ofrecía la naturaleza a los nómadas lo mismo. Creo que debo ejemplificar y enviar al lector interesado a dos libros míos donde menciono el alimento y sus equivalencias nutricionales.
Lo que unifica a todas las etnias es el mezquite, del cual existen varias especies. Este aportaba lo más importante de los requerimientos de proteínas, grasas, fibras y carbohidratos indispensables, no sólo para vivir, sino para tener la capacidad de su reproducción biológica y la fuerza suficiente para recolectar frutos, cazar animales, pescar y, si se daba el caso, enfrentar enemigos, fuesen indígenas o españoles.