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El Economista 06 Apr, 2026 08:55

Espárragos: propiedades, beneficios y cómo cocinarlos para que queden perfectos

Hay vegetales que toleran el exceso de fuego; el espárrago no es uno de ellos. Su valor en la cocina está justamente en esa combinación entre tersura y firmeza, entre sabor delicado y carácter vegetal. Cuando se cuece de más, pierde brillo, se apaga en boca y se vuelve flácido. Cuando se trabaja bien, en cambio, confirma por qué sigue siendo una de las hortalizas más apreciadas de la temporada.

También tiene razones de peso fuera del plato. La Secretaría de Salud coloca al espárrago entre los alimentos con mayor contenido natural de folato y lo presenta como una verdura ligera y útil dentro de una alimentación equilibrada. Ofrece valor nutricional y rendimiento culinario al mismo tiempo. 

Qué propiedades tienen los espárragos

Una de sus cualidades más relevantes es el aporte de folato, una vitamina del complejo B vinculada a la formación de nuevas células. Por eso suele considerarse un ingrediente interesante dentro de una dieta variada, especialmente cuando se busca sumar verduras con buena densidad nutricional.

A eso se suma su aporte de fibra y su bajo contenido calórico en preparaciones sencillas. La receta de espárragos asados muestra un perfil moderado en calorías, con presencia de fibra y una preparación mínima basada en aceite, sal y pimienta. Es decir: no necesita grandes artificios para funcionar bien ni en la cocina ni en la mesa.

Otra de sus ventajas es que combina bien con métodos de cocción breves, algo que ayuda a conservar textura y hace que sea fácil integrarlo a comidas de diario. Salteado, al vapor, al horno o a la parrilla, el espárrago puede pasar de guarnición a plato central si se acompaña con huevo, queso curado, pescado o algún grano cocido. Su versatilidad es parte de su vigencia. 

Cómo elegirlos bien antes de cocinarlos

El punto de partida es la frescura. Busca puntas compactas y tallos verdes, evitando ejemplares con extremos secos o amarillentos, señales de que el producto ya perdió calidad. En una verdura tan sensible al tiempo, ese detalle importa más de lo que parece: si el tallo ya llegó fatigado a la cocina, el resultado difícilmente será brillante.

Una vez en casa, conviene tratarlos con cierta atención. Se recomienda seleccionar tallos jóvenes y tiernos y mantenerlos refrigerados para preservar mejor su textura. No es un ingrediente que agradezca el abandono al fondo del cajón; cuanto más fresco, mejor responde al fuego breve que necesita. 

Antes de cocinarlos, hay que retirar la base dura. Lo ideal es enjuagarlos y quebrar la parte inferior en su punto natural de ruptura; ahí suele terminar la zona fibrosa. Ese gesto sencillo resuelve uno de los errores más comunes: servir espárragos con una base leñosa, difícil de masticar, que arruina una preparación por lo demás correcta.

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