Por Dalila Vásquez
Mi primer encuentro con la pirámide de Tepalcáyotl -así como los vestigios de la manzanilla, los cerros del Márquez, Tepetitla, Amalucan y la colonia Azteca-, ocurrió en 2021. Con el Consejo de Participación Ciudadana de Asuntos Indígenas de Municipio de Puebla (COPACAI), en los preparativos del primer foro académico-ciudadano. Crecimiento urbano y rescate de los sitios arqueológicos del Municipio de Puebla, realizado del 17 al 20 de agosto de ese año.
Desde aquel 2021 hasta el día de hoy, la realidad es la misma, no hay avance alguno.
Puebla es referente en temas de zonas y sitios arqueológicos, de eso no hay duda.
Sin embargo, en el Estado, conviven realidades opuestas que demuestran como la gestión, el interés político, el crecimiento y la ambición inmobiliaria dictan el destino de nuestro pasado.
Dos caras de una misma moneda.
Mientras Cantona en Tepeyahualco, se consolidad como un recorrido turístico de primer nivel, con su reciente ruta de senderos de Cantona –desde febrero de 2026-, a pocos minutos de la capital poblana, la pirámide de Tepalcáyotl en San Francisco Totimehuacán agoniza, sepultada bajo la maleza, el escombro y la indiferencia.
¿por qué este contraste tan marcado? ¿por qué valoramos una y permitimos que otra desaparezca?
Quizá el éxito de Cantona radica en que la mancha urbana no la devoró y, el INAH ha tenido el espacio, presupuesto e interés de investigarla, delimitarla y, eventualmente ofrecer un recorrido guiado, convirtiéndola en un producto turístico de valor.
En contraste de Tepalcáyotl, la nula difusión, la falta de protección, la urbanización incontrolada y el abandono institucional.
Para mala fortuna de esta última, se encuentra en una zona de alta plusvalía y a pesar de tener registros oficiales ante el INAH, el sitio ha sido invadido por construcciones ilegales y utilizado como un basurero o tiradero de escombro.
La lucha contra la indiferencia
Diversos colectivos como la Asociación Tepalcáyotl A.C., la Asociación de Jóvenes de Totimehuacan, Movimiento Tepalcáyotl Vive, Colectivo Zona Arqueológica Tepalcáyotl, el Colectivo Chiquihuites, ciudadanos y vecinos, por mencionar algunos, han alzado la voz y exigido al INAH –como entidad normativa-, acciones para frenar la destrucción, sin recibir una respuesta concreta.
La diferencia entre Cantona y Tepalcáyotl, no es técnica ni histórica, es una cuestión de voluntad política, mientras no se ejecute un proyecto real de recuperación y delimitación en Totimehuácan, regiremos permitiendo que la burocracia y la ambición inmobiliaria sean cómplices de un etnocidio cultura y si no actuamos ahora, el único rastro que quedará será el silencio de un basurero sobre una pirámide.
Rescatar Tepalcáyotl no es una opción, es una deuda histórica que Puebla no puede seguir ignorando.
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La entrada Cohesión Social: Tepalcáyotl vs Cantona: 2 destinos, ¿2 tipos de patrimonio? se publicó primero en Quadratín Puebla.