El incendio en la estación migratoria de Janos vuelve a exhibir una falla que Chihuahua ya pagó con 40 vidas en Ciudad Juárez en 2023: mantener personas bajo custodia exige medidas de seguridad capaces de funcionar incluso cuando alguien provoca una emergencia. Los simulacros sirven, pero la prevención comienza mucho antes de que lleguen los bomberos.
Lo ocurrido en Janos debe analizarse desde ahí. Si dentro de las celdas había materiales capaces de alimentar rápidamente las llamas y fue posible manipular instalaciones eléctricas o equipos de aire acondicionado, existen condiciones que deben revisarse. Una estación migratoria debe prever incendios accidentales y provocados, intentos de fuga, fallas eléctricas y cualquier situación que comprometa una evacuación.
También importa la velocidad con que puede liberarse a quienes están encerrados. En una emergencia, unos cuantos minutos separan una evacuación exitosa de una tragedia. Esta vez los cuerpos de rescate actuaron y las personas pudieron salir, aunque hubo intoxicados, crisis nerviosas y daños importantes.
Después de Ciudad Juárez, la seguridad en instalaciones migratorias no debería depender de improvisaciones. Aquella tragedia dejó claro lo que puede ocurrir cuando el fuego avanza y las personas permanecen encerradas.
Janos debe servir como advertencia. El INM necesita revisar infraestructura, materiales, vigilancia, rutas de evacuación y protocolos de apertura. Bajo custodia del Estado, proteger la vida no es opcional: es una responsabilidad directa.