Los abogados de Sean "Diddy" Combs buscarán persuadir este jueves a jueces de un tribunal federal de apelaciones de que el magnate del hip hop fue tratado de manera injusta en el juicio que lo envió a prisión por cargos relacionados con prostitución, y de que la Primera Enmienda debería permitirle recuperar la libertad.
Combs, recluido actualmente en una prisión federal en Nueva Jersey, no estará presente en los alegatos ante un panel de tres jueces.
El rapero impugna su condena y la pena de más de cuatro años de cárcel que le fue impuesta.
Sus abogados sostienen que la sentencia debe ser revocada o, en su defecto, que el artista quede en libertad y sea condenado nuevamente a una pena menor.
Los fiscales, sin embargo, se oponen a estos planteamientos.
En sus argumentos por escrito, la defensa reiteró que las grabaciones de encuentros sexuales entre Combs, sus parejas y trabajadores sexuales masculinos equivalen a "pornografía amateur" y están protegidas por la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de expresión.
También sostuvieron que el término "prostitución" debe interpretarse de forma estricta, excluyendo lo que describen como una actividad voyerista y expresiva.
Los abogados añadieron que la sentencia fue excesiva, al considerar que el juez del juicio se basó de manera errónea en la idea de que los delitos implicaban fraude y coerción, además de presentar a Combs como líder u organizador de una actividad delictiva.
El artista fue absuelto de cargos más graves como trata sexual y asociación delictuosa, que podían derivar en cadena perpetua.
No obstante, fue declarado culpable bajo la Ley Mann federal, que prohíbe transportar a personas entre estados para cometer delitos sexuales.
Por su parte, los fiscales federales argumentaron en documentos judiciales que las grabaciones no convierten el caso en un asunto de libertad de expresión.
Señalaron que, de aceptarse ese razonamiento, incluso burdeles con escenas "creativas" o "altamente escenificadas" podrían alegar protección bajo la Primera Enmienda. Asimismo, defendieron que la sentencia impuesta es adecuada.
El juicio, celebrado el año pasado, expuso detalles de la vida privada del artista, incluyendo testimonios sobre violencia, consumo de drogas y encuentros sexuales que, según los testigos, él denominaba "freak-offs" o "noches de hotel".
Combs no testificó durante el proceso. Su defensa reconoció episodios de violencia, pero sostuvo que la fiscalía intentó convertir su vida personal en un delito federal.
El músico, de 56 años, permanece detenido desde su arresto en septiembre de 2024, y de acuerdo con la Oficina Federal de Prisiones, su liberación está prevista para abril de 2028.