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Radar Inteligente
AM 11 Apr, 2026 06:00

Cómo la educación privada superó a la pública

No me sorprende el discurso de la presidenta Sheinbaum repitiendo que la educación pública es mejor que la privada; es lo que debe hacer: dirigirse al pueblo a convencerles que lo que ofrece el Estado mexicano es mejor que lo que se compra. Pero lamentablemente, esto es una mentira, es un engaño. Lo mismo repiten muchos políticos del régimen. 

Pero al igual que la Presidenta, todos tienen a sus hijos en escuelas privadas. Primaria, secundaria, preparatoria y universidades en el extranjero, son los lugares a donde nuestros políticos envían a sus hijos en un discurso incongruente y que lamentablemente es falso.

Lo privado supera por completo, tristemente, a lo público. En servicios de mensajería, en los servicios de salud, en las carreteras, en el transporte público, en los servicios de internet. Y no es culpa de un modelo económico al que le quieran achacar todos los males. Es el mercado, el consumidor, quien decide.

Por eso en salud, por ejemplo, el gasto es creciente en el bolsillo mexicano: entre 2018 y 2025, el gasto de bolsillo promedio por hogar aumentó un 49.2 % en términos reales, pasando de $1,135 a $1,801 pesos trimestrales. Los medicamentos son el principal gasto, pues la falta de medicamentos en instituciones públicas provoca que la compra de estos represente casi la mitad del gasto en salud de las familias (38 % a 50 % dependiendo del decil). Y esto lo reciben laboratorios, farmacias, consultorios y hospitales privados, toda vez que las familias se endeudan.

Lo mismo sucede en la educación. La falta de inversión y la baja calidad de las escuelas públicas, con origen en la dinámica sindical, falta de mantenimiento a infraestructura, reducido equipamiento, ausencia de recursos informáticos, prácticas escolares, ausentismo de profesores, relación alta estudiantes/tutores, cultura de adicciones, se refleja en que los menores reciben una educación con enormes carencias y que limita su ascenso social. 

Por esto, muchas familias envían a sus hijos al sistema privado o deben cubrir de su bolsillo lo que solicitan las escuelas públicas para cubrir carencias y esto es una carga excesiva a los hogares: En educación básica y media superior, las familias mexicanas cubren el 16.2 % del gasto educativo, cifra que casi duplica el 9.9 % promedio de los países de la OCDE. Incluso en escuelas públicas, las familias tienen gastos obligatorios (cuotas “voluntarias”, uniformes, útiles, transporte) que, según estimaciones, pueden oscilar entre $7,900 y $23,900 pesos por alumno por ciclo escolar. Cuando las familias optan por escuelas privadas para evitar las carencias de la pública, el gasto aumenta drásticamente, las mensualidades en el nivel básico y medio superior pueden variar desde los $3,000 hasta más de $20,000 pesos mensuales, dependiendo de la zona y la institución.

Pero el efecto es demoledor; los estudios de referencia internacional sobre la formación de competencias académicas, reflejan también que las escuelas privadas superan ya con mucho en todos los niveles a las públicas. Esto no quiere decir que los estudiantes sean mejores los que cursan estudios en las privadas que las públicas, lo que sí es cierto es que -visto como ecosistema-, la probabilidad de ascenso social y de movilidad hacia las mejores universidades y mejores empleos, están sin duda en las escuelas privadas, y esto se agrava cada día más. 

Todo es reflejo de las enormes diferencias sociales y económicas que tiene el País. 

No solo es la falta de infraestructura y equipamiento de las escuelas públicas, sino el tiempo real frente a aula que tienen y de la misma manera, las clases complementarias que con demasía se tienen en las privadas. Si comparamos la inversión del Estado mexicano en un estudiante en escuela pública, supera con mucho a las privadas; es decir, éstas son más eficientes en el ejercicio presupuestal. Si nosotros comparamos el salario real integrado de los profesores del sistema público, es decir, el sueldo base más las prestaciones, más los estímulos, más los periodos vacacionales, más sus primas de antigüedad, más sus aguinaldos, más sus cláusulas de retiro, más los tiempos muertos de la vida sindical, superan con mucho al pago que tienen por hora los profesores de las escuelas privadas. Por todo eso, lamentablemente, la realidad es que lo público en México es recibido por las clases sociales que no tienen otra opción y son las mayorías. 

Quisiera que fuera cierto lo que dice nuestra Presidenta Sheinbaum, pero hoy, es querer tapar el sol con un dedo.

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