Hungría.- Los húngaros votaron el domingo para sacar del poder al primer ministro Viktor Orbán después de 16 años, rechazando sus políticas autoritarias y al movimiento de extrema derecha que encarnaba. En su lugar, otorgaron su respaldo a un rival proeuropeo en un resultado de las elecciones en Hungría que ha sido calificado como explosivo y con repercusiones globales.
Fue un duro golpe para Orbán —un aliado cercano tanto del presidente estadounidense Donald Trump como del mandatario ruso Vladímir Putin—, quien reconoció rápidamente su derrota después de lo que calificó como un resultado electoral “doloroso”. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, había visitado el país hace apenas unos días con el objetivo de impulsar al mandatario a la victoria en las elecciones en Hungría.
El vencedor Péter Magyar, un antiguo aliado de Orbán que hizo campaña contra la corrupción y sobre asuntos cotidianos como la salud y el transporte público, se ha comprometido a reconstruir las relaciones con la Unión Europea (UE) y la OTAN. Los líderes europeos no tardaron en felicitar a Magyar tras el conteo de las elecciones en Hungría.
Se tiene previsto que su victoria transforme la dinámica política dentro de la UE, donde Orbán había trastocado al bloque al vetar frecuentemente decisiones clave. El resultado también resonará entre los movimientos de extrema derecha en todo el mundo, los cuales han visto al ahora exlíder como un faro del populismo nacionalista.
De momento no está claro si el partido Tisza de Magyar tendrá la mayoría de dos terceras partes en el Parlamento. Con el 93 por ciento de los votos contabilizados en las elecciones en Hungría, tenía más del 53 por ciento de apoyo frente al 37 por ciento del partido Fidesz de Orbán, perfilándose para ganar 94 de los 106 distritos electorales.
“Felicité al partido victorioso”, dijo Orbán a sus simpatizantes. “Vamos a servir a la nación húngara y a nuestra patria desde la oposición”. Tras las elecciones en Hungría, el júbilo se extendió a lo largo del Danubio, donde Magyar declaró ante decenas de mil simpatizantes que sus votantes habían reescrito la historia del país.
En Budapest, los conductores tocaban bocinas y coreaban consignas como “¡Rusos, váyanse a casa!”, una frase de la revolución de 1956 que cobró vigencia ante la cercanía de Orbán con Moscú. La participación electoral fue de casi el 80 por ciento, una cifra récord para cualquier votación en la historia poscomunista de la nación.
Finalmente, la UE estará a la espera de ver cómo Magyar cambia el enfoque hacia Ucrania, luego de que su predecesor frustrara repetidamente el apoyo a Kiev. Las elecciones en Hungría marcan un posible fin a la dependencia energética rusa y un retorno a las sociedades democráticas de Europa.
HLL