El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, reconoció su derrota en las elecciones parlamentarias, marcando el fin de más de una década y media en el poder.
En un mensaje desde la sede de su partido Fidesz, el mandatario calificó el resultado como “doloroso”, pero aceptó que fue claro y confirmó que ya felicitó a Péter Magyar, dirigente del partido opositor Tisza, por su victoria.
De acuerdo con los resultados preliminares, con cerca del 90 por ciento de los votos contabilizados, el partido Tisza se perfila para obtener una supermayoría en el parlamento, al superar los dos tercios de los 199 escaños, lo que le permitiría impulsar reformas constitucionales.
La jornada electoral estuvo marcada por una participación histórica, la más alta desde la caída del comunismo en el país, reflejando el alto interés ciudadano en una contienda considerada decisiva para el rumbo político de Hungría.
En su discurso de victoria en Budapest, Magyar afirmó que “juntos reemplazamos el régimen de Orbán” y aseguró que su gobierno buscará reorientar al país hacia una relación más estrecha con la Unión Europea y la OTAN.
El líder opositor sostuvo que Hungría retomará su papel dentro del bloque europeo tras años de tensiones con Bruselas durante la administración de Orbán, quien fue señalado por consolidar el poder político, modificar el sistema electoral y debilitar la independencia de instituciones.
El cambio de gobierno genera expectativas tanto dentro de Hungría como en Europa, donde diversos actores esperan ajustes en la política interna y exterior del país, especialmente en su relación con Rusia y los organismos multilaterales.
Con este resultado, Hungría inicia una nueva etapa política tras 16 años de liderazgo continuo de Orbán, en un proceso que podría redefinir su posición en el escenario europeo.