El saqueo de pinturas rupestres en Cuatro Ciénegas, Coahuila, habría sido ejecutado por una red especializada que operó con herramientas mecánicas para arrancar fragmentos de roca y trasladarlos fuera de la zona, presuntamente por encargo de un comprador. El caso expone la vulnerabilidad del patrimonio arqueológico del desierto y las afectaciones irreversibles a expresiones culturales de antiguos pobladores.
Los daños se registraron a principios de enero de 2025 en los abrigos rocosos conocidos como Cueva Pinta II y Cueva Pinta VI. De acuerdo con las inspecciones realizadas, los responsables utilizaron sierras, taladros y herramientas de batería para desprender las piezas, un procedimiento que provocó vibraciones, fracturas y la caída de fragmentos pictóricos que quedaron esparcidos en el suelo.