León.- La obra Una noche sin palabras fue presentada en el Foro Corazón de León, una puesta en escena que representó un verdadero reto para los jóvenes actores que la interpretaron.
De principio a fin, no se pronunció una sola palabra. Toda la historia se desarrolló mediante expresión corporal y gesticulaciones, narrando el encuentro de una pareja de novios adictos a los celulares y a la tecnología: juntos, pero cada uno en su propio mundo.
El dilema de Cupido en la era digital
Se trata de una comedia escrita por Mizu, en la que se plantea cómo la tecnología ha complicado la labor de Cupido en un entorno dominado por el ciberespacio y múltiples distractores; sin embargo, al final, el amor prevalece.
Los protagonistas fueron Pam Pam, como la novia; Carlo Ornelas, como el novio; y Harry García, en el papel de Cupido, bajo la dirección de Steve Perales, del Grupo de Teatro G8. La obra Una noche sin palabras, que tuvo una duración aproximada de 45 minutos, inicia con la aparición de Cupido, encarnado en un mesero que prepara el escenario para el reencuentro de la pareja.
A lo largo de la trama, Cupido observa las reacciones de los enamorados y sus constantes distracciones en redes sociales, mensajes y selfies, cuestionando la dificultad de ‘flecharlos’ en esas condiciones.
Comedia gestual y desconexión
Posteriormente aparece el novio, quien mediante señas solicita su mesa y pregunta por la llegada de su acompañante. Minutos después entra la novia, vestida de negro, y ambos comienzan a interactuar en silencio. El momento cómico surge cuando, absortos en sus teléfonos, intercambian sin darse cuenta sus platillos, evidenciando cómo la tecnología interfiere en la comunicación directa.
En otro pasaje de la obra Una noche sin palabras, la novia se toma múltiples selfies, mientras que el novio atiende una llamada que lo obliga a levantarse de la mesa, provocando el enojo de ella, quien amenaza con marcharse. Él logra contentarla con un ramo de flores que le provoca incluso estornudos.
La historia concluye con la reconciliación de la pareja: ella le obsequia un reloj y él un anillo de compromiso. Entre abrazos, baile y besos, Cupido celebra su objetivo cumplido, pese a las distracciones tecnológicas.
DMG