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Publimetro 16 Oct, 2026 11:36 (10 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

“La gente te encasilla si tú te dejas”: Adrián Uribe desafía las etiquetas tras 35 años de carrera

Por Gabriela Acosta En Entretenimiento México, Jalisco
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Adrián Uribe celebra 35 años de carrera artística con un enfoque en el humor familiar.
• Se presentará este 18 de octubre en las Fiestas de Octubre en Guadalajara.
• El personaje 'El Vítor' se ha consolidado como parte de la cultura popular mexicana.

Adrián Uribe cumple 35 años de trayectoria artística, un camino que comenzó con espectáculos privados y shows de payaso en fiestas infantiles, donde descubrió que su objetivo no era hacer reír únicamente a los niños, sino también a los adultos. De ahí transitó a la televisión, el teatro, el cine y los espectáculos en vivo, hasta crear personajes como el Vítor, que trascendieron la pantalla y se instalaron en la cultura popular mexicana.

Su carrera también incluye películas como Suave Patria e Infelices para Siempre, además de su participación en El candidato honesto. Lejos de conformarse con la comedia, Uribe busca nuevos retos en otros formatos y géneros.

En entrevista, habla de la evolución de su humor, la gratitud como filosofía de vida, la importancia de no dejarse dominar por las críticas y el cariño que ha recibido del público de Jalisco.

Adrián Uribe se presenta este 18 de octubre a las 18:00 horas en las Fiestas de Octubre en Guadalajara.

Entrevista | Source : Cortesía

Cumples 35 años de carrera y estás cerrando el año con mucha actividad. Ahora llegarás a las Fiestas de Octubre, donde te encontrarás con un público de todas las edades: niños, mamás, abuelitos. ¿Qué significa para ti?

— Eso es lo que me gusta: divertir a toda la familia. Creo que, a lo largo de estos 35 años de carrera que estoy cumpliendo, si algo siempre me ha interesado y me ha enfocado es divertir a todos los tipos de públicos.

Desde que empecé mi carrera haciendo shows privados, cuando hacía espectáculos de payaso en fiestas infantiles, me acuerdo de que me gustaba hacer reír al niño, pero también al papá. Tuve una historia diferente: empecé haciendo shows, después espectáculos privados, luego shows para adultos y, posteriormente, mis propios espectáculos de comedia.

Siempre he estado muy enfocado en divertir a toda la familia, en que nadie se sienta incómodo, y hasta la fecha lo sigo haciendo.

Estoy muy contento de estar este domingo 18 en el Auditorio Jalisco para llevar al Vítor con 100 Jaliscienses dijeron. Este formato fue increíble. Imagínate, lo hice durante 10 años en televisión y la gente lo siguió viendo en las repeticiones y en las redes sociales. Ahora llevarlo, adaptado para el público en vivo, a un evento tan importante como las Fiestas de Octubre me hace muy feliz.

El Vítor conecta contigo y con nuevas generaciones. En tus redes sociales compartes fotografías de niños que siguen a tus personajes. ¿Es una palmadita al corazón y también al ego?

— Es una palmadita al corazón, más que al ego, realmente, porque al ego no le hago caso. Aunque me quiera decir: “Tú eres el mejor”, o “mira esto”, trato de no escucharlo y de hacerle más caso a mi corazón.

Es una bendición ver todo lo que ha pasado con mis personajes, pero en especial con el Vítor. Imagínate, ya se quedó en el gusto de la gente, ya forma parte de la cultura popular. De repente, en las fiestas de disfraces, la gente me manda fotografías disfrazada del Vítor. Ahora que estoy de gira en Estados Unidos, me llegan muchísimas personas disfrazadas de él.

Eso no es fácil de lograr, no sucede siempre y por eso soy muy bendecido, afortunado y agradecido. Sobre todo, por lo que decías de las generaciones: que siga habiendo niños que ven el programa, Nosotros los guapos y otros proyectos que he hecho.

¡Qué bendición que el público infantil, que para mí es el más difícil, me siga hasta la fecha!

Hoy, con las redes sociales y la inmediatez, un chiste o una acción pueden volverse virales en minutos, pero también generar polémica. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre hacer reír, arriesgarte con el humor y entender las nuevas sensibilidades?

— Justo creo que en la vida uno tiene que ir ajustando, apretando y transformándose de alguna manera, sin perder la esencia.

De repente veo cosas que hacíamos en La Hora Pico hace 25 años y digo: “Híjole, esto es políticamente incorrecto; ahorita nos cancelarían”.

Ahora hay que mantener la esencia de mis personajes, pero también cuidar el léxico y la forma de expresarnos. Creo que cuando un personaje tiene alma y vida, es más fácil ajustarlo. Va a seguir siendo el mismo porque es un personaje noble, bondadoso, bueno.

Sí estás retratando los vicios de carácter de ciertos personajes, pero son entrañables porque conectan desde un lado bonito con la gente, y eso está muy padre.

Por eso he tratado de ajustar mis personajes y mi tipo de humor con el paso de los años.

Has trabajado en teatro, cine, series y televisión. Ahora viene tu primer Auditorio Nacional. ¿Te gusta mirar hacia atrás y, al mismo tiempo, ponerte nuevos retos?

— Siempre. Soy una persona de muchos retos. Desde niño me he aventado y digo: prefiero morir en el intento, prefiero equivocarme.

Hay gente a la que la pena o el miedo la paralizan y hacen que se detenga antes de intentar cosas grandes. Yo prefiero equivocarme, prefiero morir en el intento que quedarme pensando: “¿Y qué tal si lo hubiera hecho? ¿Y si sí hubiera podido?”.

Desde niño, desde que empecé mi carrera, siempre fue: venga, televisión, un show en vivo, una película. Como no me hablaban para cine, me aventé a hacer mi primera película con Omar Chaparro. Nos aventamos a hacer Suave Patria hace 18 años.

Después hice otras películas y llegué a participar en cintas taquilleras, como El candidato honesto e Infelices para Siempre. También he tenido tropiezos y me he equivocado, pero finalmente creo que ahí es donde uno más aprende: cuando las cosas no salen como quieres, es cuando más lecciones te dejan.

Por eso, qué mejor manera de celebrar mis 35 años de carrera que estar en un escenario tan icónico en México como el Auditorio Nacional.

Sigo arriesgándome. El próximo año voy a hacer dos películas y en febrero voy a estrenar una serie en ViX, en la que soy protagonista. Además, no es meramente comedia: es una historia medio policiaca, con acción, pero también tiene sus tintes de comedia.

También hice un late night show durante cinco temporadas en Estados Unidos, donde entrevistaba y presentaba. Siempre estoy cambiando; me gusta mucho no quedarme en el mismo sitio y diversificarme. Siempre he pensado que la gente te encasilla si tú te dejas encasillar.

Hay quienes no valoran el poder de la comedia y lo que puede aportar a las personas, incluso a su salud mental. ¿Sientes que tu carrera ha sido valorada como merece por su aportación a la historia de la comedia en México?

— Mira, yo siempre me he enfocado en lo que tengo y no en lo que me falta. Desde toda la vida he vivido mucho en la gratitud, más que en la queja. Eso a lo mejor lo aprendí de mi madre, porque yo la veía que le faltaba dinero, que había problemas, pero siempre era echada para adelante. Eso me lo transmitió.

En vez de quejarme por lo que no tengo, agradezco lo que tengo y, de alguna manera, sigues generando esa abundancia.

Hay una frase muy bonita que dice: “Si agradeces lo que tienes, va a llegar lo que te hace falta”. Pero si estás pensando nada más en lo que te falta, en que no valoran tu trabajo y en todo lo que está mal, obviamente estás en un estado de ánimo negativo.

Sobre si siento que no se me ha valorado, lo único que siento es gratitud. Sí me siento muy valorado porque lo veo: tengo 35 años de carrera y la gente sigue yendo a mis películas y a mis shows en vivo.

Ahorita estoy haciendo una gira en Estados Unidos y se han llenado los teatros. Sobre todo, en este momento tan difícil para la comunidad latina e hispana que vive allá, que no la está pasando tan bien por la cuestión migratoria, poder ir a hacerlos reír y que se olviden de sus problemas es una fortuna.

Ahí es donde veo el valor de mi trabajo: en que la gente siga parándome en la calle para decirme “gracias por hacerme reír”, en que me escriban en mis redes sociales, vayan a ver mis películas o asistan a mis espectáculos.

Obviamente hay gustos para todos. No a todo el mundo le va a gustar el trabajo que haces, pero eso les pasa hasta a los grandes. Todos tienen detractores.

Puedes enfocarte en la mayoría o en quienes te atacan. Ese es uno de los problemas de hoy en día con las redes sociales: te pueden escribir mil comentarios bonitos, pero basta uno que te tire para que te claves en él, porque te pega en el ego. Te preguntas: “¿Cómo se atrevió esa persona a decirme eso?”.

Con el tiempo he aprendido a no creerme demasiado lo bueno ni dejar que me afecte lo malo. Creo que los dos extremos son contraproducentes: tanto los halagos desmedidos como la crítica despiadada te hacen daño si te los crees. Prefiero mantenerme en un punto medio.

¿Cuándo fue la última vez que lloraste de risa?

— Con mis amigos, con Omar Chaparro y con mi mánager. Con mi amigo Nadir me río mucho. Es muy bonito tener a alguien con quien te puedes orinar de la risa, así, hasta llorar. Y también tener a alguien con quien puedas llorar de tristeza está padre. Es válido.

¿Qué escucha Adrián Uribe en su playlist?

— Me gusta escuchar todo tipo de música, pero me encanta la salsa. Tengo una playlist con Marc Anthony, Óscar de León, Willie Colón y Gilberto Santa Rosa. También me gusta mucho la cumbia, la balada pop y Francisco Céspedes. Me gustan Alejandro Sanz, Alejandro Fernández, el Potrillo, y Luis Miguel. Puro de mi rodada.

Detrás de ti está la imagen de Don Quijote de la Mancha. ¿Qué significa para ti?

— Don Quijote de la Mancha fue la primera obra importante que hice en la Compañía Nacional de Teatro. Yo era el narrador.

Después de 35 años de carrera, ¿qué significa que el público siga acompañándote en un momento en el que existen tantas opciones de entretenimiento?

— No es nada fácil, y más ahora, como está la cosa, con tantas opciones que tiene la gente. Que siga sintonizándote, que vaya a ver un show o una película, se agradece el doble.

Con tantas plataformas, redes sociales, internet y tantas alternativas, la verdad es que vale todavía mucho más. Me siento muy afortunado de seguir haciendo esto, que es lo que más amo.

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