El Real Madrid ya mira al verano con una idea clara: la continuidad de Álvaro Arbeloa es prácticamente inviable salvo giro radical en el tramo final. En los despachos del club blanco se asume que el técnico no ha logrado revertir la inercia de un proyecto que ya venía tocado desde la etapa de Xabi Alonso, y la sensación es que el equipo ha seguido sin encontrar una identidad sólida.
La eliminación en Champions y una Liga cuesta arriba han acelerado la reflexión interna. Más allá de los resultados, preocupa la falta de evolución competitiva. El equipo ha mostrado debilidades estructurales, especialmente en defensa y en el centro del campo, donde rivales como el Bayern evidenciaron una distancia que el Madrid no supo recortar.
Arbeloa, hombre de la casa, ha mantenido un discurso alineado con el club y ha dejado claro que aceptará cualquier decisión. Su figura ha aportado cierta estabilidad en el vestuario; sin embargo, tal y como lo explican desde el diario As, eso no ha sido suficiente para sostener un proyecto que necesitaba algo más que orden: requería un salto competitivo que nunca llegó.
El foco se traslada ahora a la elección del nuevo entrenador. Opciones como Jürgen Klopp siguen sobre la mesa, aunque su situación personal genera dudas. Zinedine Zidane, vinculado a la selección francesa, parece una vía complicada, mientras que otros nombres empiezan a ganar peso en un casting que marcará el futuro inmediato del club.
El Real Madrid se enfrenta así a un verano de reconstrucción profunda. Habrá movimientos en la plantilla y cambios en la estructura deportiva. Porque en el Bernabéu no basta con competir: hay que ganar. Y cuando eso no ocurre, las decisiones no tardan en llegar. @mundiario