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Radar Inteligente
AM 18 Apr, 2026 06:00

Electro movilidad: peor es no hacer algo

En otra entrega, compartí un análisis sobre cómo veo que puede México insertarse en la batalla global por la electromovilidad, que es por producir vehículos eléctricos y salirnos de los motores de combustión internos movidos por derivados del petróleo. Constaté en un viaje a Shanghái, cómo nos llevan décadas en tecnología y en desarrollos industriales. Diría que estamos frente a una derrota anunciada, pues LATAM (Latinoamérica definitivamente no tiene condiciones para competir). En los últimos años, mientras el litio en México ha quedado reservado para el Estado, sin inversión extranjera o privada. Al mismo tiempo, otros países, como China, han ido afianzando su permanencia en la producción de celdas y baterías para coches eléctricos, con un papel tan preponderante, que el gigante asiático llega a ensamblar entre seis y siete de cada 10 de estos componentes en el mundo. México quería, quiso, quiere, entrar a un terreno al que no es posible llegar de la noche a la mañana, pues se trata de décadas de inversión y de mentalidad.

En el viaje a Shangai, viendo el caso de China, vi que este país comenzó a hacerse un lugar en la industria desde hace más de dos décadas, con el procesamiento paulatino de sus propios yacimientos de litio y después, con la adquisición de otros en diferentes partes del mundo, como Australia. Con un “socialismo de mercado”, y una cultura impresionante de superación, millones de chinos participan en la carrera tecnológica que ya han ganado al resto de la humanidad. Su posicionamiento en la producción de baterías ha sido un esfuerzo coordinado en donde el Gobierno de China ha estado trabajando de la mano con privados. Y aun así, pese a los esfuerzos coordinados y a que es el fabricante número uno en el mundo, no ha logrado disminuir sus precios del todo, lo que vuelve aún más complicada la idea de que México pueda ganarse un lugar en esta industria.

En una conferencia reciente sobre energías alternas al petróleo, comenté que “es peor no hacer algo”. Y que la decisión de la presidenta Sheinbaum es la adecuada. Ordenar que se forme un equipo de investigadores con lo mejor de las universidades y centros de investigación públicos, para coordinar esfuerzos y que la brecha tecnológica no sea tan grande, para poder producir vehículos eléctricos mexicanos. Si algo como China, ya nos lleva 25 años de delantera, todavía tiene problemas y aún no logra encontrar un producto realmente competitivo y a bajo costo, lo único que tendría México sería pues la materia prima, pero requiere de todo un brazo tecnológico aliado con los chinos. No hay de otra.

El ecosistema del litio y la electrificación en México se observaba principalmente al norte del país, con Sonora encabezando los planes, apoyado también de Nuevo León, en donde se supone que se construiría la siguiente GigaFactory de Tesla enfocada en autos eléctricos y que, de acuerdo con las perspectivas a nivel federal, llegaría a mover a toda la cadena de valor. Por ahora, México ha quedado fuera del mapa mundial del litio y parece que los planes de electrificación en el país también están quedando atrás, pues de esas redes se abastecerían los coches eléctricos. Es linda la idea de contar con baterías “mexicanas”, pero todo se complica por factores externos, pues las intenciones de electrificar el parque vehicular alrededor del mundo también está enfrentando dificultades y este último mes, costos elevados por la guerra en el Medio Oriente.

El proyecto para producir celdas y baterías europeas está cerca del fracaso por falta de recursos, mientras Chile y Argentina realizan esfuerzos para no quedarse atrás incluso teniendo reservas de litio. Y todo, cuando nuestro gobierno federal enfrenta problemas financieros enormes y no tiene recursos para asignar a LitioMx, la empresa que ya debería trabajar en producir litio mexicano. Al igual que el fracking (fracturación hidráulica), la técnica de extracción de hidrocarburos no convencionales que consiste en inyectar agua, arena y productos químicos a alta presión bajo tierra para liberar gas o petróleo atrapado, que fue detenido por AMLO, el proyecto de los vehículos eléctricos en México debe continuar, para que no suceda lo mismo en unos años, en que por la inminente crisis energética, terminemos también, importando la totalidad de los componentes que requiere la electromovilidad en México. 

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