El ingenio popular se muestra en muchas formas. Mi inolvidable tocayo Armando Jiménez, coahuilense él, de Piedras Negras, abrió nuevos caminos a la investigación del folclor cuando se puso con paciencia de benedictino a buscar en mingitorios de cantina las inscripciones que dejan ahí los parroquianos. No sólo ahí las buscó: en el baño de un vagón de ferrocarril, el autor de “Picardía mexicana”, el libro más vendido en los anales de la imprenta nacional, halló un aviso admonitorio:
“Se prohíbe hacer uso del baño estando el tren en la estación”.