El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ha dado un paso decisivo con la declaración del médico que certificó su fallecimiento. Juan Carlos Pinto aseguró ante el tribunal que, cuando llegó al domicilio del exfutbolista, ya presentaba signos evidentes de haber muerto horas antes, un dato que podría cambiar el rumbo del proceso.
El facultativo explicó que el cuerpo mostraba “rigidez mandibular” y “livideces cadavéricas”, indicadores que suelen aparecer tiempo después del fallecimiento. Según su testimonio, publicado por diversos medios argentinos y europeos, estas señales apuntan a que la muerte no fue inmediata al momento de la asistencia médica, sino que se habría producido con antelación suficiente como para que esos signos fueran ya visibles.
Además, describió un estado físico alarmante: hinchazón generalizada, abdomen distendido y extremidades edematizadas. Estos elementos, lejos de ser repentinos, sugieren un deterioro progresivo que, según la acusación, pudo haber sido detectado antes si se hubiera actuado con mayor diligencia.
La autopsia ya había determinado que el ídolo argentino falleció por un edema agudo de pulmón derivado de una insuficiencia cardíaca crónica agravada. Sin embargo, el foco del juicio no está únicamente en la causa médica, sino en si hubo negligencia en los cuidados previos.
La Fiscalía sostiene que existieron múltiples señales de alarma ignoradas por el equipo sanitario, mientras que la defensa intenta desmontar esa narrativa. Con testimonios como el de Pinto, el proceso entra en una fase crítica en la que se dilucida si la muerte de Maradona pudo evitarse o si fue el desenlace inevitable de su estado de salud. @mundiario