León.- Con el objetivo de limpiar las carreteras de México de unidades obsoletas, el Gobierno Federal pondrá en marcha un ambicioso programa de estímulos para la renovación del transporte de carga. La iniciativa busca frenar la invasión de camiones “chatarra” provenientes de Estados Unidos, incentivando en su lugar la adquisición de vehículos nuevos mediante beneficios fiscales y financieros sin precedentes.
Un respiro financiero para los transportistas
Arturo González Palomino, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA Guanajuato), destacó que uno de los pilares del proyecto es la deducibilidad inmediata.
“El esquema permitirá depreciar el costo total del vehículo en un solo año. Esta aceleración fiscal representa un alivio directo al flujo de efectivo para quienes decidan modernizar su equipo”, explicó.
A la par de los beneficios fiscales, el programa reactivará esquemas de garantía a través de Nacional Financiera (Nafin). Al operar como banca de segundo piso, Nafin podrá ofrecer créditos con tasas de interés de entre el 7% y el 8%, niveles significativamente más competitivos que los de la banca comercial tradicional.
El reto: Aduanas y corrupción
Sin embargo, la modernización de la flota no depende solo de créditos, sino de un control estricto en la frontera. González Palomino denunció que el mercado nacional se ha visto inundado por vehículos usados que evaden las normativas ambientales y mecánicas.
Según el directivo, muchas unidades cruzan la frontera mediante “mordidas” que oscilan entre los 10 y 20 mil pesos, omitiendo cualquier inspección técnica. Para combatir esto, el gobierno planea fijar precios mínimos de importación basados en estándares internacionales, replicando el modelo de protección que ya utiliza la industria del calzado.
Rescate de la industria nacional
La urgencia de estas medidas queda de manifiesto en las cifras: en el último año, la producción nacional de vehículos pesados desplomó un 30%. Esta caída es consecuencia directa de la preferencia por camiones “chocolate”, cuyo bajo costo de adquisición oculta un alto precio en contaminación y riesgo vial.
Finalmente, el plan se complementa con la visión de un Pemex transformado en una empresa energética eficiente, capaz de generar utilidades y ofrecer precios de combustible que permitan al sector transporte recuperar su competitividad.
AAK