La estafa de la producción científica: ¿Para qué sirve realmente el SNII?
El SNII (Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores) es un programa que se creó en 1984 para amortiguar los efectos de la crisis que originó el desgaste del modelo económico de sustitución de importaciones y el cambio al modelo neoliberal.
Las condiciones económicas adversas estaban provocando fuga de cerebros y también, que las universidades se quedaran sin personal para dar clase e investigar porque ya no era redituable dedicarse a dichas actividades.
El gobierno, consciente de que no podía aumentarles el salario a todas las personas docentes, crearon un sistema para competir por un estímulo económico que compensara los bajos sueldos.
Actualmente el SNI se define como un programa de gobierno cuya misión principal es reconocer, promover y fortalecer la calidad de la investigación científica y tecnológica en el país.
Este sistema reconoce cuatro niveles: candidato, niveles I, II, III y emérito. El estímulo económico otorgado va de los $10,698.66 hasta los $49,927.08 de acuerdo con el nivel alcanzado. Esto quiere decir que, mensualmente el SNII nos cuesta más de quinientos millones de pesos.
Pero, para que una persona obtenga este estímulo debe cubrir ciertos requisitos como tener grado de doctorado, estar adscrito a una institución académica o de investigación, contar con producción científica como artículos, capítulos de libro, libros, patentes, desarrollos tecnológicos, formación de recursos humanos (dirección de tesis) entre otros específicos por área de conocimiento.
Según datos del portal del SNII, hay 44,886 personas investigadoras que cuentan con este reconocimiento y cada año se incrementa.
A primera vista parece ser un programa importante porque va dirigido a temas de ciencia y tecnología que mucha falta nos hace en México pero, a cuarenta y un años de creado este sistema, la realidad es que México sigue sin poder pasar la barrera de la ciencia básica, seguimos siendo dependientes tecnológicos de las potencias mundiales y muchos problemas siguen sin resolverse.
Entonces la pregunta obligada es ¿para qué sirve toda la producción que hacen las personas investigadoras? Si cada año una produce al menos un artículo o libro, ¿qué impacto social tienen estos? ¿Sirven para resolver problemas y cambiar realidades? La respuesta es triste: muy poco o nada.
Un ejemplo es que desde el 2009 cuando se presentó la influencia causada por el virus AH1N1, México iba a desarrollar una vacuna...pasó el tiempo, pasó otra pandemia en 2020 y la vacuna "patria" sigue sin estar disponible para proteger a la población.
El SNII se ha convertido en una mafia que con tal de mantener el estímulo económico (que es superior a los salarios universitarios) es capaz de autoengañarse creyendo que su contribución al país es indispensable.
Las personas que pertenecen o quieren pertenecer a este sistema son capaces de realizar prácticas deshonestas como el robo de ideas y trabajos a sus estudiantes, "refriteo" de información y hasta falsificación de esta. También realizan trabajos "en equipo" citándose unos a otros, colocándose como autores cuando no lo son y quién sabe qué otras formas de obtener a como dé lugar este estímulo.
Dejando completamente atrás la ética y responsabilidad en la producción científica, viviendo de recursos públicos y redituando casi nada al Estado.
Este programa de gobierno es tan eficaz para aclientelar y apaciguar un sector mal pagado pero tan ineficiente en términos de impacto social.
X: @desastropolitik
Facebook: Ma De Jesus Tobón Ramírez
madejesus.tobon@correo.buap.mx
La entrada Resiliencia Activa se publicó primero en Quadratín Puebla.