La película Bem, un lémur en fuga, dirigida por Leopoldo Aguilar, plantea una historia de aventura y emoción que sigue a un pequeño espécimen que escapa de traficantes de animales en la Ciudad de México y encuentra refugio en Irene, una niña que vive aislada por sus miedos, en un relato que combina humor, sensibilidad y crítica social dentro de la animación nacional.
“Esa fue la semillita que sembró la idea, pensar qué pasaría si un lémur bebé se pierde en la ciudad, a partir de ahí se construyó una historia que toca temas profundos pero desde un lugar muy accesible”, explicó Aguilar en entrevista con este medio sobre el origen del proyecto, el cual, según detalla, lo atrajo no solo por su tono familiar, sino por la posibilidad de “abordar problemáticas como la trata de animales sin perder el sentido de aventura”.
El director subrayó que uno de los elementos centrales para la construcción de Irene como protagonista –una niña que rompe con ciertos esquemas dentro del cine infantil mexicano–, era crear “una representación muy digna, evitar los clichés y mostrar a un personaje que, a pesar de su fragilidad física, tiene una enorme fortaleza espiritual y logra salir adelante”, comentó, al tiempo que destacó que el componente emocional era clave para conectar con el público.
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'Es un proyecto muy emocional'
“Es un proyecto muy emocional, creo que no hay película que conecte sin emoción, pero también era importante no caer en lo telenovelesco y encontrar un equilibrio que permitiera ver ese crecimiento del personaje”, añadió el realizador, quien señaló que el arco de Irene transita de la vulnerabilidad a la valentía, acompañando al espectador en ese proceso.
Más allá de la historia, Aguilar reconoció que su interés por el cine familiar responde a una necesidad dentro de la industria nacional, en la que considera hace falta fortalecer la relación con el público infantil, “creo que somos una generación que creció con referentes extranjeros y no tanto con cine mexicano, por eso busco contar historias donde los niños puedan verse reflejados y conectar con lo que ven en pantalla”.
Leopoldo también señaló que es necesario diversificar los temas en el cine mexicano, especialmente en el dirigido a nuevas audiencias, “hay muchas historias que contar más allá de los discursos habituales que hablan de la pobreza, historias que pueden entretener, emocionar y al mismo tiempo generar conciencia sobre problemáticas que no siempre vemos de frente.
“Y no creo que esté mal hablar de ese tema, pero ya se ha sobreexplotado y hay contextos y situaciones más profundas que el nivel socioeconómico”, señaló el creativo.
Finalmente, Aguilar dijo que siempre fue muy importante que “la gente se viera retratada, y pudiera reconocer espacios, personajes y situaciones, que sintiera que esa historia también le pertenece con elementos estéticos o detalles que se ven retratados dentro de los escenarios de la película”.
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Bem, un lémur en fuga, llega a los cines en el marco del Día del Niño con un mensaje de empatía hacia los animales y con la idea de que en México también se puede hacer buen cine familiar que entretiene y deja mensajes profundos sobre el entorno social.
No te pierdas Bem, un lémur en fuga
- El filme regresa a la animación 2D luego de que esta ha dejado de ser recurrente durante los últimos años.
- Escrita por Dariela Pérez Hernández, egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), Bem, un lémur en fuga, busca retratar historias más relacionadas al contexto mexicano sin olvidar dejar mensajes de reflexión