Cuba.- El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rindió homenaje hoy en una base militar de Delaware a los seis militares estadounidenses que murieron tras estrellarse su aeronave de reabastecimiento y cuyos restos fueron devueltos a sus familias.
Fue la segunda vez desde que inició la guerra contra Irán el 28 de febrero que el Presidente republicano asistía al solemne ritual militar conocido como "traslado digno", que en una ocasión describió como "lo más duro" que ha tenido que hacer como comandante en jefe.
Acompañaron a Trump el secretario de Defensa Pete Hegseth, el Presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson, el general Dan Caine, Presidente del Estado Mayor Conjunto, y varios legisladores, entre ellos, los senadores Tommy Tuberville y Katie Britt, ambos republicanos de Alabama.
Los seis tripulantes murieron la semana pasada cuando su avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea se estrelló sobre territorio aliado en el oeste de Irak, mientras apoyaban operaciones contra Irán. Eran de Alabama, Indiana, Kentucky, Ohio y el estado de Washington.
"Cada persona en esa aeronave cargaba un peso que la mayoría de los estadounidenses nunca verá, y lo llevaron con profesionalismo, valentía y un nivel de excelencia silenciosa que merece ser reconocido", expresó en un mensaje de texto hoy el teniente coronel retirado Ernesto Nisperos, amigo de uno de los fallecidos.
El accidente elevó a al menos 13 la cifra de militares muertos en la Operación Furia Épica. Unos 200 militares de Estados Unidos han resultado heridos, incluidos 10 de gravedad, informó el Pentágono.
El traslado digno de hoy se realizó sin cobertura de los medios de comunicación a petición de las familias, de acuerdo con la política militar. Trump pasó poco menos de dos horas en tierra y no habló con los periodistas al salir del Air Force One ni al regresar a él.
El mandatario viajó por última vez a la Base de la Fuerza Aérea de Dover el 7 de marzo para el traslado digno de seis militares que murieron en un ataque con dron contra un centro de mando en Kuwait. Saludó mientras los féretros cubiertos con la bandera estadounidense eran llevados desde aeronaves militares hasta vehículos que esperaban para trasladarlos a la instalación mortuoria de la base, donde serían preparados para su descanso final.
"Es la parte mala de la guerra", les dijo a los periodistas después. Cuando le preguntaron entonces si le preocupaba tener que hacer múltiples viajes a la base para traslados dignos adicionales a medida que continuara la guerra, respondió: "Estoy seguro. Odio hacerlo, pero es parte de la guerra, ¿no?".
El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares en Medio Oriente, indicó que el choque se produjo tras un incidente no especificado en el que estuvieron involucradas dos aeronaves en "espacio aéreo aliado" sobre Irak, pero que la pérdida de la aeronave durante una misión de combate "no se debió a fuego hostil ni a fuego amigo". Las circunstancias estaban bajo investigación. El otro avión aterrizó sin problemas.