Durante más de tres décadas, Juan Rodrigo Llaguno ha construido una mirada que no distingue jerarquías. Frente a su cámara, una figura como Octavio Paz y una familia tradicional comparten el mismo punto de partida: el retrato como encuentro.
“Es igual de importante retratar a un Octavio Paz, un Vargas Llosa que a una familia”, comparte Llaguno. Lo que le interesa no es el contexto, sino lo que ocurre cuando alguien acepta ser visto.
El fotógrafo, nacido en Francia pero con una obra desarrollada principalmente en San Pedro Garza García, Nuevo León, estuvo en la capital coahuilense hace unos días, en colaboración con la productora Gaby Torres, para retratar familias con la clara intención de que cada una conserve un documento impreso de su historia actual.