nullMartín Arango
Lo que hoy ocurre con Rubén Rocha Moya no es un escándalo más, es un punto de quiebre. No todos los días un gobernador en funciones es acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico; y la imputación no es menor, se habla de conspiración con el Cártel de Sinaloa, de protección institucional y hasta de apoyo político recibido desde el crimen organizado…que ya tampoco nos sorprende. Y aunque desde Palacio Nacional se intente minimizar, la realidad es que el caso ya tensó la relación y colocó a México bajo una lupa internacional que exhibe lo que aquí prefieren callar.
Pero más grave que la acusación, es la reacción, que en lugar de exigir claridad, rendición de cuentas y una investigación a fondo, el cartel de Morena ha optado por el guion de siempre, cerrar filas. Ya lo vimos antes, el propio Andrés Manuel López Obrador defendió a Rocha Moya frente a señalamientos previos, repitiendo esa narrativa de “confianza total”, confianza de una relación política construida y sostenida en el tiempo, como lo documentan diversos análisis sobre su cercanía y respaldo mutuo.
Lo que Estados Unidos está señalando no surgió de la nada, pues de acuerdo con las investigaciones, no se trata solo de un funcionario, sino de toda una red de poder, altos mandos, operadores políticos y estructuras de seguridad presuntamente coludidas con el crimen organizado. ¿Qué otra prueba necesitamos de que ?no hablamos de una manzana podrida, sino de un sistema? Es la confirmación de lo que muchos mexicanos percibimos, que Morena es un espacio donde el poder, la corrupción, el crimen y la impunidad conviven peligrosamente.
Desde Querétaro seguiremos trabajando para no normalizar esto, mientras el cártel de Morena se desgasta en escándalos y complicidades, hay estados que sí estamos haciendo las cosas bien, que sí apuestan por la legalidad, la seguridad y el futuro; y Cuidar Querétaro es justamente eso, no permitir que la corrupción, la opacidad y la cercanía con el crimen se vuelvan parte de nuestra realidad. Porque lo que hoy estalla en Sinaloa, es el reflejo de lo que pasa cuando el poder se usa sin límites… y sin vergüenza. Sigamos cuidando Querétaro.