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Expansion 05 May, 2026 05:55

Accidentes en Pemex suben 39% y evidencian fallas en mantenimiento

El 17 de marzo, una explosión dentro del complejo de Dos Bocas volvió a colocar a Petróleos Mexicanos ( Pemex ) en el centro de una conversación que la petrolera intentaba dejar atrás. El incidente, que dejó cinco personas muertas, no fue un hecho aislado, sino parte de una cadena de eventos que han deteriorado los indicadores de seguridad operativa de la empresa en los primeros meses del año. Los diversos incidentes registrados han hecho repuntar nuevamente los índices que miden la seguridad industrial de la petrolera, colocándola no solo como la más endeudada del mundo, sino también como una de las más expuestas a riesgos operativos en su industria.

El esfuerzo que la empresa estatal venía realizando desde 2022 para mejorar sus estándares de seguridad —en una actividad que por naturaleza implica riesgos elevados— muestra señales de ruptura.

Indicadores en retroceso De acuerdo con su más reciente reporte financiero al cierre del primer trimestre, la empresa dirigida por Víctor Rodríguez Padilla registró un índice de frecuencia de 0.39 accidentes por millón de horas-hombre trabajadas. La cifra representa un incremento de 39.2% frente al cierre de 2025, cuando el indicador se ubicó en 0.28 accidentes por millón de horas-hombre. El deterioro también se observa en el índice de gravedad. Durante el primer trimestre, Pemex reportó 17 días perdidos por millón de horas-hombre trabajadas, lo que implica un aumento de 13.3% respecto a los 15 días registrados al cierre del año anterior. En perspectiva internacional, los niveles de la petrolera mexicana superan los promedios del sector. De acuerdo con la Asociación Internacional de Productores de Gas y Petróleo, el índice global ronda 0.22 accidentes por millón de horas-hombre. La comparación anual también muestra un deterioro acelerado. En el primer trimestre de 2025, el índice de frecuencia era de 0.25 y el de gravedad se ubicaba en apenas siete días perdidos. Mantenimiento bajo presión Detrás de estos indicadores, especialistas identifican un problema estructural vinculado al mantenimiento de la infraestructura. La industria petrolera es, por definición, una actividad de riesgo. Sin embargo, la frecuencia y severidad de los accidentes suelen estar directamente relacionadas con el tipo y la calidad del mantenimiento que reciben las instalaciones. Óscar Ocampo, director de desarrollo económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señaló que el repunte en los indicadores es reflejo de una insuficiente inversión en mantenimiento mayor. “Es muy complicado ver cuánto del presupuesto de mantenimiento se va a diversas áreas, lo que sí queda claro es que es insuficiente y que es un resultado de años, no es algo de hace unos meses”, explicó Ocampo.

El especialista añadió que las consecuencias de esta falta de inversión se reflejan directamente en la operación diaria. “Al final eso repercute en todos lados, y lo vemos en el tema de frecuencia y de gravedad de accidentes en Pemex”. Otro de los problemas señalados es la falta de claridad en el destino de los recursos asignados. “Pemex irá dando más problemas si no se aumenta el presupuesto de inversión, y eso no va a suceder en este año y posiblemente no suceda en lo que resta del sexenio”, advirtió Ocampo. Las cifras financieras muestran un aumento en el gasto, pero no necesariamente en su efectividad. Pemex reportó erogaciones por conservación y mantenimiento por 66,950 millones de pesos en el primer trimestre, frente a los 60,450 millones del cierre de 2025. Sin embargo, estos recursos no están desglosados con precisión. Se distribuyen entre mantenimiento, exploración, pozos no exitosos, inventarios y compra de crudo a terceros, lo que dificulta evaluar su impacto real en la seguridad operativa de la empresa.

Incidentes que se acumulan En paralelo, los incidentes continúan acumulándose. Uno de los más graves fue la explosión en la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, que dejó cinco fallecidos, entre ellos una trabajadora de la empresa y cuatro contratistas. Las imágenes que circularon posteriormente mostraron una camioneta incendiándose dentro del complejo tras una explosión, en medio de una fuerte lluvia, lo que evidenció la rapidez con la que se propagó el fuego. La empresa atribuyó el incidente a las precipitaciones, que habrían provocado el derrame de líquidos inflamables y la formación de “aguas aceitosas” que detonaron la combustión. Semanas antes, en febrero, se registró una fuga de hidrocarburo en un oleoducto que afectó aguas y costas del Golfo de México, y que permaneció activa durante 12 días antes de ser contenida. El propio director de la empresa reconoció no tener conocimiento inicial del evento hasta que fue denunciado por organizaciones ambientalistas, lo que derivó en la destitución de tres funcionarios. El 9 de abril, nuevamente en Dos Bocas, se reportó otro incendio, esta vez en la planta coquizadora, el cual fue calificado como menor por las autoridades, pero que se suma a la tendencia de incidentes recurrentes.

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