
Una regla básica de la Economía establece que los precios de un bien o servicio, dentro de un mercado ideal, se establecen de forma “autónoma” a partir de dos leyes en permanente tensión: la oferta y la demanda. En teoría, el mecanismo funciona de forma tan adecuada que constituye un “regulador eficaz” de los precios.
El problema con el planteamiento anterior es que solamente funciona de forma precisa en la teoría. En la práctica abundan los ejemplos de cómo los precios pueden distorsionarse a partir del comportamiento desordenado de múltiples variables, e incluso por la manipulación de estas.