
Pensábamos que el frío se había ido ya, pero volvió. Salieron otra vez de las castañas las chaquetas gruesas y las cobijas de lana y lana. “Castañas” son en el Potrero los grandes arcones o baúles de tapa redondeada.
Terminada la cena en la cocina de la antigua casa se sirven los remedios contra el frío: para las señoras una humeante taza de té de yerbanís; para los señores una cálida copa de mezcal.
Doña Rosa relata uno de los decires de don Abundio, su marido.
–Con motivo del incendio en la sierra vino al Potrero un helicóptero. Lo vio a lo lejos Abundio y le dijo al licenciado: “Allá va una helicóptera”. El licenciado lo corrigió: “Es ‘helicóptero’”. Abundio se sorprendió: “¡Caramba, patrón! ¡Qué buena vista tiene!”.
Reímos todos, menos don Abundio. Masculla con enojo:
–Vieja habladora.
Doña Rosa figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
–Por ésta.
¡Hasta mañana!...