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Mundiario 17 May, 2026 12:49

Moreno retiene la mayoría absoluta mientras el PSOE pierde su suelo histórico, según los sondeos

Los sondeos publicados en la recta final de las elecciones en Andalucía anticipan una victoria contundente del PP de Juanma Moreno, hasta el punto de situarlo nuevamente al borde —o directamente dentro— de la mayoría absoluta. Pero detrás de esa aparente estabilidad se esconde un mapa político mucho más complejo: el PSOE afronta el riesgo de caer por debajo de su peor resultado histórico, Vox parece haber frenado su crecimiento y la izquierda alternativa encuentra en Adelante Andalucía un inesperado foco de expansión.

El escenario no solo tiene implicaciones regionales. Andalucía es la comunidad más poblada del país y un territorio simbólico para todos los grandes partidos. Lo que ocurra en el Parlamento andaluz repercutirá inevitablemente en la estrategia nacional del PP y del PSOE.

Los estudios demoscópicos coinciden en una idea central: Juanma Moreno ha conseguido construir un liderazgo transversal capaz de atraer voto moderado, conservar el apoyo tradicional del PP y contener el crecimiento de Vox. Según Sigma Dos, los populares se moverían entre 56 y 59 escaños, por encima de los 55 necesarios para la mayoría absoluta.

La clave del éxito de Moreno no parece estar únicamente en la fortaleza orgánica del PP, sino en la consolidación de una imagen política desligada de la confrontación nacional. Durante la campaña, el presidente andaluz ha insistido en un perfil institucional y moderado, intentando convertir la elección en un plebiscito sobre su gestión más que sobre la polarización madrileña.

Ese posicionamiento le ha permitido ocupar el centro ideológico y absorber votantes procedentes tanto del PSOE desencantado como de sectores moderados de Vox. La fidelidad de voto popular se mantiene extremadamente alta y eso explica que el PP pueda resistir incluso en un contexto de desgaste general de los gobiernos autonómicos tras años de inflación, crisis energética y tensión política.

Paradójicamente, la mayor preocupación del PP no ha sido tanto ganar las elecciones como asegurar los últimos escaños provinciales que garantizan la absoluta. En provincias como Cádiz, Málaga, Sevilla, Córdoba o Huelva, unos pocos miles de votos podrían alterar el reparto final y obligar a Moreno a depender nuevamente de Vox.

El PSOE enfrenta una crisis histórica en su antiguo bastión

La otra gran lectura de los sondeos es el profundo deterioro electoral del PSOE andaluz. La exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, podría quedar por debajo de los 30 diputados obtenidos en 2022, que ya representaron el peor resultado histórico del socialismo andaluz desde la Transición.

El dato tiene una enorme carga simbólica. Andalucía fue durante casi cuatro décadas el gran bastión territorial del PSOE y la principal fuente de poder institucional del partido. La posibilidad de caer ahora a una horquilla de entre 26 y 29 escaños refleja un cambio político estructural que parece consolidarse elección tras elección.

La campaña socialista ha estado marcada por una fuerte nacionalización del debate. Montero vinculó explícitamente su candidatura al proyecto de Pedro Sánchez y defendió el modelo del Ejecutivo central. Sin embargo, esa estrategia parece haber tenido un efecto limitado en una comunidad donde el desgaste del Gobierno nacional también pesa sobre parte del electorado progresista.

Además, el PSOE continúa enfrentándose a un problema de movilización. Aunque los barómetros reflejan que Andalucía sigue teniendo un importante electorado de centroizquierda, muchos votantes socialistas muestran apatía o desencanto. En cambio, el electorado del PP aparece mucho más movilizado y disciplinado.

La participación elevada registrada durante la jornada electoral introduce, no obstante, una variable relevante. Históricamente, una movilización alta suele beneficiar más a la izquierda que a la derecha. Por ello, el PSOE mantiene la esperanza de amortiguar parcialmente el golpe en el tramo final del escrutinio.

Adelante Andalucía se convierte en la gran sorpresa

Mientras el PSOE pierde terreno, la izquierda alternativa vive un fenómeno muy distinto. Adelante Andalucía, la formación andalucista vinculada al espacio político fundado por Teresa Rodríguez y liderada ahora por José Ignacio García, aparece como una de las grandes beneficiadas de la campaña.

Los sondeos apuntan a que podría duplicar su representación parlamentaria, pasando de dos diputados a entre cuatro y cinco escaños. Ese crecimiento no solo tiene importancia numérica. También revela que existe un segmento de la izquierda andaluza que busca discursos más territorializados y alejados tanto del PSOE como de las coaliciones tradicionales de la izquierda estatal.

La subida de Adelante Andalucía también introduce un elemento decisivo en el reparto de escaños. En provincias donde el PP pelea los últimos restos, el crecimiento de esta formación podría arrebatar diputados clave a Moreno y poner en riesgo la mayoría absoluta.

Por Andalucía, la coalición liderada por Antonio Maíllo e integrada por IU, Sumar y Podemos, mantendría una presencia estable, aunque sin grandes avances. El resultado deja un panorama fragmentado en la izquierda alternativa, donde ambas fuerzas competirán por la hegemonía futura de ese espacio político.

Las elecciones andaluzas vuelven a funcionar como un termómetro político nacional. Para el PP, una nueva mayoría absoluta de Moreno reforzaría la idea de que el modelo moderado y centrado puede seguir siendo competitivo frente a Vox y eficaz para ampliar mayorías.

Para Pedro Sánchez y el PSOE, en cambio, el resultado podría intensificar las tensiones internas y aumentar la preocupación territorial del partido. Andalucía ya no funciona como refugio electoral socialista y eso obliga a Ferraz a replantearse parte de su estrategia de implantación territorial. @mundiario

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