Una de las batallas casi perdidas a lo largo de más de cincuenta años que he padecido ha sido el tratar de explicar y convencer y ya montado en esquema no me callo alzar la voz cuando más de una o uno sin importar la formación académica, algún tipo de conocimiento, posición social, partidista o sobre todo esos políticos de quita y pon repiten sin el menor rubor que los tres órdenes de gobierno que conforman nuestra federación son “los tres niveles” como si tuvieran ascendencia vertical de uno sobre otro.
Tal vez por el desconocimiento o incomprensión de los artículos 40 y 115 de la Constitución de la República de los Estados Unidos Mexicanos o de plano la ignorancia supina pareciera que omiten a propósito que somos una federación constituida por Estados confederados y municipios autónomos por lo menos hasta ahora y por lo que se conoce podrá cambiar aparentemente a partir de la aprobación de los representantes populares con la pequeña ayuda de sus socios de otros dos partidos que en 7 años han usurpado con el apoyo decisivo de los ejecutivos en ese periodo, una mayoría espuria y ficticia de acuerdo a la ley electoral, pero si vigente y avasalladora para aprobar todo lo que los titulares del ejecutivo deciden.
Con la ley más conocida como el plan B que una y otra vez quien la ideó y quien ahora a toda costa pretende su aprobación contra la Constitución, están acotando y decidiendo en materia electoral y en consecuencia en la coexistencia cotidiana de la población del país al entre otras imposiciones, decidir sobre la vida interna de Entidades y municipios con el argumento sobado y como muletilla de ahorrar ante el revés que les propinaron los líderes de los partidos aliados y sus nomenklaturas correspondientes para no perder sus privilegios económicos y enfrentar el peligro de perder sus registros.
Nada que consintieran que se les redujeran los cuantiosos recursos para su manutención cotidiana, ni mucho menos que redujeran la cantidad de diputaciones y senadurías plurinominales que al igual que los pocos miembros más cercanos a quien toma las decisiones en el partido en el poder, los personajes que regentean los partidos ya no tuvieran la oportunidad de continuar con los privilegios y beneficios de ser plurinominales con casos de más de treinta de ellos que lo han sido hasta en seis periodos en que han repetido en la más completa impunidad, arrogancia y cinismo.
Para Oaxaca además de este atropello abierto y directamente impuesto por la mayoría espuria en el congreso ante la decisión central y unipersonal con el argumento sobado que lo “mandató el pueblo”, está la discriminatoria y excluyente decisión de no tener una especificación y ni siquiera consideración para entidades y municipios de población originaria en más de 20 estados de la república y que en la nuestra significa casi una forma de etnocidio para 418 municipios que eligen por sus sistemas normativos internos y más de cinco mil agencias municipales que de acuerdo a las recientes modificaciones constitucionales son sujetos de derecho público y sobre todo de regímenes de representación autónomos.
Hasta ahora salvo un articulista y un consejero electoral se han pronunciado sobre el particular sin que las autoridades competentes que es un decir de Oaxaca, ni las diputadas, diputados, senadoras y senadores han dicho algo más que van apoyar totalmente lo que la presidente ordene por lo que me viene a la mente aquel grotesco y patético acto donde diputadas que se presentan como “indígenas” tomaron la tribuna del Congreso Federal para espetar a todo pulmón el ahora ya clásico denigrante de “no está solo, no estás solo” al impresentable diputado que uso la tribuna para tratar de defenderse de la
acusación de violación que le señalaron y que para rematar que “no está solo” justo en el dia dedicado a la mujer declaró que iba a demandar a las mujeres que lo acusan.
Entre otras pifias al saber chipanecos dixit, si por ignorancia o falta de asesoramiento adecuado, están legalizando que para certificar a una o un candidato a un puesto de representación popular su origen indígena, sea la “autoadscripción calificada” que significa que una tercera persona en funciones de autoridad les dé una constancia, que para no ir lejos en más de un caso en Oaxaca se ha prestado a bajunas movidas de personajes que hasta con apellidos bastante conocidos de la “tercera etnia” usurpan la representación.
La demagógica decisión que los que lo decidan lleven en su credencial de elector, que la flojera existencial tan mexicana la llama “tu ine”, ser de origen indígena sin ninguna repercusión benéfica para poder ser electos por esa vía, no hace más que confirmar la demagógica atención a los indígenas y pregonadas pertenencias a un Pueblo Originario y uno de los dichos favoritos que he citado en esta colaboración de: “Estamos jodidos todos ustedes”.
Gerardo Garfias Ruiz
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El artículo Indigenismo de escenografía apareció primero en Quadratín.