nullPaloma Espinoza Cházaro/Ciudadanía y Café
@palomaechazaro
¿Se acuerda cuando todo mundo hablaba del nearshoring? Claro, salía en todos lados y hasta parecía palabra obligatoria en cualquier discurso económico y político. Bueno, pues ahora resulta que sí lo necesitamos… y que todos quieren subirse al tren.
Esta semana quedó claro que la tecnología ya no solo mueve mercados: mueve geopolítica. Mientras Donald Trump visitaba China acompañado de gigantes tecnológicos, Apple anunció hace unas semanas uno de los cambios corporativos más importantes de la década: después de 15 años, Tim Cook dejará la dirección de la empresa.
Y no estamos hablando de cualquier compañía. Apple vale más de 4 billones de dólares y define cadenas de suministro, consumo tecnológico y hasta relaciones internacionales.
Cook no fue Steve Jobs. Pero convirtió a Apple en una máquina financiera impecable: servicios digitales, chips propios y una estrategia global que hizo crecer a la empresa de forma brutal. Aunque también dejó una gran pregunta sobre la mesa: ¿Apple llegó tarde a la inteligencia artificial?
Mientras otras empresas apostaron todo por la IA —y algunas terminaron endeudadas hasta el cuello— Apple fue más cautelosa. Y curiosamente, sus productos siguen dominando el mercado.
Tal vez el futuro tecnológico no sea solo correr más rápido hacia la IA, sino saber cuándo entrar y cuánto arriesgar. Hoy la competencia ya no es solo empresarial. Es tecnológica, económica y profundamente geopolítica.