Irapuato, Guanajuato.- A cuatro años del ataque armado de la Guardia Nacional contra estudiantes de la Universidad de Guanajuato, las víctimas todavía tienen miedo, por lo que pidieron a la juez que se haga justicia para poder descansar.
Durante la audiencia de individualización de sanciones en el juicio por el homicidio del estudiante de Agronomía, Ángel Yael, en El Copal, Irapuato, Laissa, quien es una de las sobrevivientes, relató que al momento del ataque quedó paralizada y su mundo se vino abajo al pensar que su vida se había truncado.
Y es que antes de que los elementos dispararan, su vida era completamente diferente. Dijo que era muy cariñosa con sus papás, tenía muchas habilidades sociales y se caracterizaba por ser muy inteligente. Sin embargo, luego del 27 de abril del 2022 nada fue igual. Ahora no solo tiene pánico de hablar con otras personas, sino que también le cuesta mucho concentrarse en su trabajo.
Comentó que Ángel era una persona muy inteligente, con muchos sueños que ahora nadie va a cumplir. A la jueza, le pidió que por favor fuera justa y que pronto termine el juicio para que todos puedan descansar.
“Que se haga justicia. Al cerrar esto, todo será muy diferente, la mamá de Ángel no va a poder ver a su hijo. Pero todos vamos a poder descansar principalmente ella y nosotros quienes estuvimos en los hechos”, dijo la sobreviviente.
Constata peritaje en psicología daño a jovencita; Arón sufrió estigmatización
Una perito en psicología forense de la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que la joven de 24 años tuvo un daño psicológico con tendencias evitativas, daño emocional, alteraciones en las esferas esenciales de su vida como la familia, la escuela y los amigos. Tuvo además dificultad para adaptarse de nuevo a la normalidad, la misma sobreviviente dijo que nunca se recuperará del todo.
Mientras que Arón, otro de los sobrevivientes de la agresión, relató que cuando escuchó los disparos y vio a su amigo herido, trató de llevarlo a un hospital; no obstante, una patrulla de la SEDENA les impidió el paso. Por ello relató que se sentía culpable de lo que había pasado, aunque Ángel murió al instante tras el impacto de la bala.
Para él, regresar a la vida normal ha sido difícil, primero porque tanto él como su familia sufrieron la estigmatización de la gente de la comunidad donde vivían, por eso mismo y porque las personas lo reconocían en la calle, el negocio familiar terminó por quebrar.
El joven tenía una relación sana y feliz con su familia, pero después llegaron los ataques de pánico, los problemas para concentrarse, recordar cosas y dormir por tantas pesadillas. Y pese a que ha logrado avanzar profesionalmente, el miedo sigue ahí.
En la audiencia, Iván “N”, uno de los acusados y quien había permanecido en silencio durante todo el juicio, le preguntó por qué no ha podido estudiar una maestría como quería.
Arón contestó que por cuestiones económicas a raíz de lo ocurrido, luego preguntó si por esa misma razón le hubiesen negado alguna oportunidad laboral, a lo que el joven respondió que no sabía.
¿Cómo murió el estudiante Ángel Yael?
Ángel Yael estudiaba el cuarto semestre de Agronomía en la División de Ciencias de la Vida (DICIVA) en el Campus Irapuato-Salamanca. El 27 de abril del 2022, el joven convivía con algunos compañeros en la zona conocida como El Copal cuando llegaron dos camiones de la Guardia Nacional y otros dos del Ejército Mexicano.
Al ver a los elementos, los jóvenes subieron a varios vehículos para retirarse del lugar, en ese momento sin motivo aparente, los elementos abrieron fuego contra las unidades.
Ángel Yael fue alcanzado por las balas y murió en el lugar, mientras que otra compañera resultó herida.
HLL