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Publimetro 19 May, 2026 00:19

Futbol, arte, música y gastronomía para disfrutar en un mismo espacio

Hay proyectos que nacen alrededor de un gran evento y otros que aprovechan ese momento para construir algo con identidad propia.

La propuesta de Campo Marte 26 Santander parte del futbol como detonador, pero su verdadera apuesta está en crear un espacio donde distintas expresiones culturales dialoguen entre sí: gastronomía regional, conciertos, arte contemporáneo y experiencias colectivas que buscan transformar la manera en que se vive la ciudad durante el verano.

Para Berenice González, vocera del proyecto, la intención nunca fue reunir atractivos aislados, sino construir una experiencia con sentido y con una narrativa profundamente mexicana.

En un contexto donde las personas buscan lugares que ofrezcan algo más que entretenimiento inmediato, el proyecto apuesta por la convivencia presencial, la diversidad de públicos y el orgullo cultural como el hilo conductor de una experiencia pensada para quedarse en la memoria de quienes la visiten.

El proyecto divide su oferta en una programación de día enfocada en el futbol y la convivencia.

Publimetro se acercó con la vocera para que nos contara más detalles de este gran evento y esto fue lo que nos platicó:

¿Cuál dirías que es la esencia del proyecto Campo Marte, más allá de su propuesta comercial o cultural?

—La esencia de Campo Marte 26 Santander es la confluencia. No quisimos crear un solo espacio con una sola función, sino un punto de encuentro donde la gente pueda vivir algo que no cabe en una sola palabra. El fútbol nos dio el pretexto perfecto: un evento global que detiene al mundo y que en México tiene una carga emocional y cultural muy particular. A partir de ahí construimos un ecosistema donde el arte, la gastronomía, la música y el deporte no compiten entre sí, sino que se potencian. La esencia es esa: hacer que cada persona que llegue encuentre algo que la mueva, que la sorprenda, que la haga querer quedarse.

En una ciudad donde constantemente surgen nuevos espacios y experiencias, ¿qué hace distinto a Campo Marte?

—La escala y la coherencia. Lo difícil es reunir en un mismo espacio una cantina de Contramar, esculturas de gran formato del artista británico Marc Quinn, una iniciativa gastronómica de SECTUR que trae a cinco Estados del País cada semana, lucha libre, un cantabar, una mega pantalla al aire libre y un Music Pavilion con un line up que va de L’Impératrice a Diplo o The Blaze, y que todo eso conviva con sentido. Campo Marte 26 Santander no es una yuxtaposición de cosas interesantes: es una experiencia con hilo conductor. Ese hilo es México, su cultura, su energía y su capacidad de ser anfitrión del mundo.

¿Qué tipo de comunidad buscan construir alrededor del proyecto y cómo imaginan la experiencia de quienes lo visiten?

—Imaginamos una comunidad curiosa y diversa. Que no viene solo a ver un partido, sino a descubrir. Que puede llegar en la tarde a probar los platillos de Oaxaca o Sonora en México de Mis Sabores, caminar entre las esculturas del jardín de Marc Quinn, ver un partido en la mega pantalla rodeada de gente, y terminar la noche en un concierto de Polo & Pan o Purple Disco Machine. Esa persona que conecta fútbol con cultura, gastronomía con arte, día con noche: esa es nuestra comunidad. Queremos que Campo Marte 26 Santander sea el lugar del verano que la gente recuerde como algo que no había vivido antes.

Durante el día, el espacio se consolida como un punto de encuentro para disfrutar los partidos de futbol de la copa del mundo en comunidad.

Desde tu perspectiva, ¿Cómo ha cambiado la manera en que las personas buscan convivir, consumir cultura o habitar los espacios urbanos?

—La gente ya no quiere ir a un lugar a hacer una sola cosa. Quiere experiencias que justifiquen el traslado, que valgan el tiempo, que les den algo que contar. También hay una búsqueda muy clara de lo presencial, de lo compartido, de lo que no puedes capturar del todo en una pantalla. Después de años en los que vivimos con el mundo reducido a lo digital, hay un hambre real de espacios físicos que generen comunidad, que tengan alma. Campo Marte 26 Santander nace exactamente de esa lectura: un espacio que solo existe si estás ahí, que se construye con la gente que lo habita cada día.

Muchas propuestas hablan de sostenibilidad, bienestar o conexión humana. ¿Cómo aterrizan esos conceptos en algo realmente tangible para el público?

—Para nosotros aterriza en decisiones concretas. Hablar de identidad cultural no es poner una bandera: es traer a los Estados de la República a contar su historia a través de su cocina, darle visibilidad a productores y chefs locales en una plataforma con visibilidad internacional. Hablar de conexión humana es diseñar un espacio donde puedes ir solo y terminar compartiendo mesa con desconocidos frente a un partido, o donde una familia encuentra algo para cada quien. Y hablar de cultura es apostar por un artista de la talla de Marc Quinn para que sus obras no estén en un museo cerrado, sino en un jardín como parte de un Festival que involucra muchas otras cosas.

El evento es una plataforma de entretenimiento en vivo que se realizará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Ciudad de México.

¿Cuál ha sido el mayor reto de desarrollar un proyecto de esta naturaleza en la Ciudad de México?

—El mayor reto ha sido la ambición misma del proyecto. Coordinar una iniciativa de esta escala, con tantos actores —SECTUR, Contramar, Marc Quinn, los artistas del line up musical, las carpas de entretenimiento, la producción técnica de una mega pantalla al aire libre— cada pieza tiene su propia complejidad y su propio timing. Hacerlo en el contexto del Mundial, con fechas inamovibles y expectativas muy altas, eleva la presión. Pero también es lo que lo hace emocionante. La Ciudad de México tiene la capacidad de absorber proyectos grandes y darles vida propia, y eso es algo en lo que confiamos profundamente.

Si tuvieras que resumir en una sola idea lo que Campo Marte quiere provocar en las personas, ¿cuál sería?

—Orgullo. Orgullo de ser mexicano, de vivir en esta ciudad, de tener una cultura tan rica que puede pararse a la altura de cualquier evento global y no solo recibirlo, sino reinterpretarlo y hacerlo suyo. Queremos que al salir de Campo Marte 26, la gente sienta que estuvo en algo único, en algo que solo podía pasar aquí

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