Washington— En un Congreso liderado por republicanos definido por la deferencia al presidente Donald Trump, hay un grupo pequeño, pero en constante crecimiento que se ha mostrado más dispuesto a desmarcarse de la Casa Blanca.
Aunque el presidente mantiene un firme control sobre los votantes republicanos, el club en expansión podría obstaculizar su agenda en temas que van desde la guerra con Irán hasta la financiación de la política migratoria, en un momento en que el partido del mandatario tiene una mayoría precaria en el Capitolio.
El senador Bill Cassidy, de Luisiana, es el miembro más reciente del club. Apenas unos días después de perder su primaria ante un rival respaldado por Trump, Cassidy cambió de postura el martes sobre una legislación relacionada con la guerra en Irán y votó con los demócratas para limitar la acción militar de Estados Unidos.
El senador John Cornyn, de Texas, podría ser el siguiente después de que Trump respaldó a Ken Paxton, rival de Cornyn por la nominación republicana, en la segunda vuelta de la próxima semana.
El representante Thomas Massie, de Kentucky, es quizá un miembro fundador del caucus YOLO —“jerga de you only live once” (“sólo se vive una vez”), usada para subrayar una conducta despreocupada o incluso temeraria. Massie frustró a Trump desde el primer mandato del presidente, y su estatus quedó consolidado tras perder su primaria el martes ante un rival respaldado por Trump. Massie ha enfurecido a Trump al votar contra su emblemático proyecto de impuestos y gasto, y al presionar por la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein.
E insinuó que habrá más antes de dejar el cargo.
“Me quedan siete meses en el Congreso”, declaró Massie con una sonrisa durante su discurso de concesión, mientras la multitud estallaba.
Se sienten libres de
desentenderse del
mandatario de EU
Otros republicanos en situaciones similares incluyen al senador Thom Tillis, quien fue un duro crítico de la exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y más recientemente ha centrado su atención en el secretario de Defensa, Pete Hegseth. También está la senadora Lisa Murkowski, de Alaska, quien se unió a los demócratas la semana pasada en un intento por limitar las facultades de guerra de Trump en Irán. Los senadores Susan Collins, de Maine, y Mitch McConnell, de Kentucky, han votado en contra de algunos de los nominados de Trump para su gabinete. Y en la Cámara de Representantes, el legislador Don Bacon, de Nebraska, ha impulsado recuperar el poder del Congreso en la cuestión de los aranceles.
Massie afirmó en su discurso de concesión el martes: “Si el poder legislativo siempre vota con el presidente, sí tenemos un rey”.