nullMauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
México atraviesa uno de los momentos más delicados en materia de seguridad de las últimas décadas. Todos los días, millones de familias viven con miedo, incertidumbre y preocupación ante la violencia que se ha extendido en distintas regiones del país. En ese contexto, resulta grave y preocupante que Morena pretenda minimizar las inquietudes legítimas de la ciudadanía frente a señalamientos nacionales e internacionales relacionados con posibles vínculos entre actores políticos y grupos criminales.
Las recientes declaraciones del Grupo Parlamentario de Morena en Querétaro y de su coordinador, Arturo Maximiliano García Pérez, calificando como “campañas de odio” o “desinformación” las expresiones ciudadanas sobre este tema, reflejan una postura equivocada y alejada de la realidad que viven millones de mexicanas y mexicanos.
La seguridad no puede convertirse en un asunto de propaganda política ni en un tema que se responda únicamente con discursos. Cuando existen dudas, señalamientos o preocupaciones públicas, la responsabilidad de quienes gobiernan debe ser aclarar, transparentar y generar confianza, no desacreditar a quienes cuestionan.
Como ciudadano, como queretano y como diputado del PAN, me preocupa profundamente que Morena intente descalificar cualquier señalamiento incómodo bajo el argumento de la polarización. La gente tiene derecho a preguntar. Tiene derecho a exigir claridad. Tiene derecho a saber que quienes toman decisiones públicas actúan siempre del lado de la ley y de las instituciones.
Intentar reducir estas preocupaciones a un “ataque político” es ignorar el fondo del problema. Porque la violencia no es una percepción inventada por la oposición. Ahí están las cifras, los hechos y el dolor de miles de familias mexicanas que han perdido tranquilidad, patrimonio e incluso seres queridos por culpa de la inseguridad.
La ciudadanía merece respuestas serias, no evasivas. Merece gobiernos que asuman con responsabilidad los temas delicados y que entiendan que la confianza pública se construye con transparencia y no con descalificaciones.
En Querétaro hemos demostrado que sí es posible construir un estado con estabilidad, crecimiento y mejores condiciones de vida. Nuestro estado se ha distinguido durante años por mantener un clima de paz social, desarrollo económico y fortalecimiento institucional y ello es resultado de gobiernos responsables, de instituciones sólidas y de una ciudadanía participativa que exige resultados.
Por eso debemos cuidar lo que hemos construido. No podemos normalizar discursos que minimicen los riesgos que enfrenta el país ni permitir que la crítica ciudadana sea etiquetada automáticamente como odio o desinformación. En democracia, cuestionar al poder no es un delito; es un derecho.
Hoy México necesita más apertura y menos confrontación política. Necesita gobiernos capaces de escuchar, de rendir cuentas y de reconocer que la seguridad es la principal exigencia de la ciudadanía. Porque cuando una sociedad expresa preocupación frente a temas tan delicados, la obligación de quienes gobiernan no es callarla, sino responder con claridad y responsabilidad.
La seguridad de las familias mexicanas debe estar siempre por encima de cualquier interés partidista. Y ninguna preocupación ciudadana debe ser minimizada.