La madrugada de este viernes volvió a exhibir una realidad incómoda en Ciudad Juárez: algunos bares parecen operar bajo reglas distintas. A las 4:20 de la mañana, cuando el establecimiento “La Vaca Loca” debía estar cerrado desde hacía horas, un hombre fue asesinado dentro del baño del negocio ubicado sobre el bulevar Manuel Gómez Morín.
La víctima recibió disparos en la cabeza y el costado. Policías municipales informaron además que entre sus pertenencias encontraron dosis de cocaína. El caso no solamente incrementó a 25 los homicidios registrados durante mayo; también volvió a encender cuestionamientos sobre ciertos establecimientos nocturnos que continúan funcionando hasta el amanecer pese a reincidencias y faltas a la Ley Estatal de Alcoholes.
En la vida nocturna juarense es un secreto a voces lo que ocurre dentro de algunos baños de bares y antros. Clientes frecuentes aseguran que en ciertos lugares las drogas se ofrecen con total normalidad, como si se tratara de cigarros o chicles. Cocaína, cristal y pastillas circulan entre puertas cerradas y música a alto volumen mientras las inspecciones parecen llegar demasiado tarde o simplemente no llegar.
La pregunta que muchos se hacen es sencilla: ¿por qué algunos negocios son clausurados rápidamente y otros continúan operando pese a antecedentes y denuncias constantes? El problema no parece ser únicamente el incumplimiento de horarios, sino la permisividad alrededor de espacios donde el consumo de drogas y la violencia terminan mezclándose cada fin de semana.
Especialistas y ciudadanos han insistido durante años en la necesidad de reforzar inspecciones, aplicar sanciones sin favoritismos y mantener vigilancia permanente en zonas de alta concentración nocturna. También hace falta que consumidores y dueños de establecimientos comprendan que normalizar estas prácticas termina generando escenarios cada vez más violentos dentro de la ciudad.