La estabilidad parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez ahora sí que atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la legislatura. La imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en el llamado caso Plus Ultra no solo ha intensificado la presión de la oposición, sino que también ha comenzado a erosionar la confianza de algunos socios clave del Ejecutivo. El movimiento más significativo ha llegado desde el Partido Nacionalista Vasco, que por primera vez plantea abiertamente la posibilidad de un adelanto electoral.
Las declaraciones del líder jeltzale, Aitor Esteban, marcan un punto de inflexión en la relación entre el PSOE y uno de sus aliados más pragmáticos en el Congreso actual. Aunque el PNV descarta por ahora apoyar una hipotética moción de censura impulsada por el Partido Popular y con respaldo de Vox, el endurecimiento del tono refleja una creciente preocupación sobre la viabilidad política de la legislatura.
Durante un acto del partido en Durango, Esteban dejó atrás la prudencia que había caracterizado las posiciones recientes del PNV respecto al Ejecutivo central. Sus palabras fueron especialmente contundentes: “Todos los escándalos judiciales que están rodeando al Gobierno español son absolutamente perjudiciales para la imagen de la política y de la estabilidad gubernamental”.
Y añadió: “Aquí no vale todo. Ya van nueve casos abiertos, ahora Zapatero. Lo que hemos leído en el auto es muy grave y muy preocupante. Esto es muy serio”.
El mensaje más relevante llegó después, cuando el dirigente nacionalista cuestionó directamente la continuidad temporal del Ejecutivo: “Un panorama que ciertamente hace muy difícil que Sánchez pueda culminar la legislatura. Sería irresponsable seguir más allá de 2026 sin rumbo, sin presupuestos, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada”.
La declaración tiene una enorme carga política porque procede de un partido que ha sido determinante para sostener la delicada mayoría parlamentaria de Sánchez desde 2018.
El impacto político del caso Plus Ultra
La investigación judicial sobre el rescate de la aerolínea Plus Ultra ha adquirido una dimensión mucho mayor tras la imputación de Zapatero por presuntos delitos relacionados con tráfico de influencias y blanqueo de capitales.
El caso gira en torno a las sospechas de que determinadas gestiones políticas pudieron influir en el rescate público de la compañía durante la pandemia. Aunque el expresidente socialista niega cualquier irregularidad y el PSOE mantiene un respaldo cerrado hacia él, el desgaste político es evidente.
Desde Palacio de La Moncloa se insiste en que no existen pruebas concluyentes contra el Gobierno y se reclama respeto a la presunción de inocencia. El propio Sánchez reiteró días atrás su apoyo a Zapatero durante la sesión de control en el Congreso. Sin embargo, la aparición de nuevos informes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y el contenido de algunos autos judiciales (incluyendo audios) han provocado incomodidad incluso entre socios parlamentarios tradicionalmente cercanos al Ejecutivo.
Más allá del impacto judicial, el PNV pone el foco sobre un problema político de fondo: la creciente dificultad del Gobierno para gobernar con normalidad parlamentaria. La ausencia de Presupuestos Generales aprobados, la fragmentación de la mayoría de investidura y la incapacidad para impulsar leyes relevantes han alimentado la percepción de una legislatura estancada.
En el Congreso, varios socios llevan meses trasladando su malestar por lo que consideran una dinámica de bloqueo político. Junts per Catalunya ha reiterado en numerosas ocasiones que el Gobierno “gobierna de espaldas al Parlamento”, mientras que sectores de Esquerra Republicana de Catalunya y Sumar también han comenzado a elevar el tono crítico.
El PNV, históricamente más institucional y menos dado a declaraciones explosivas, parece haber decidido trasladar públicamente una preocupación que llevaba semanas creciendo en privado.
Sería irresponsable que Sánchez siguiera más allá de 2026 sin rumbo, sin Presupuestos, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada. Y el caso Zapatero lo complica aún más. pic.twitter.com/FM6DCQgf69
— AITOR ESTEBAN (@AITOR_ESTEBAN) May 24, 2026
Por qué el PNV no rompe con Sánchez
Pese a la dureza verbal, el partido vasco mantiene importantes incentivos para no precipitar una caída inmediata del Ejecutivo. El lehendakari Imanol Pradales mantiene abiertas negociaciones clave con el Gobierno central sobre nuevas transferencias competenciales para Euskadi, entre ellas el régimen económico de la Seguridad Social, una de las grandes reivindicaciones históricas del nacionalismo vasco.
Además, el PNV necesita preservar cierta estabilidad institucional en el País Vasco, donde gobierna en coalición con el PSOE vasco. Por eso, el mensaje de Esteban parece diseñado para aumentar la presión sobre Sánchez sin llegar todavía al punto de ruptura. El partido marca distancias políticas, pero evita cerrar definitivamente la puerta a la continuidad parlamentaria.
Mientras tanto, el PP intenta capitalizar el deterioro político del Gobierno sin asumir el riesgo de una moción de censura condenada al fracaso. El líder popular, Alberto Núñez Feijóo, considera que no existen los apoyos suficientes para desalojar a Sánchez de La Moncloa (faltan cuatro votos y el PNV puede proveer cinco) y prefiere dejar que el desgaste siga aumentando.
Desde Génova sostienen que una moción fallida podría fortalecer políticamente al presidente y victimizar al Ejecutivo. La dirección popular insiste en que los socios parlamentarios deben decidir “cuánta corrupción más están dispuestos a soportar”.
A pesar de la presión creciente, el entorno de Sánchez mantiene públicamente el objetivo de agotar la legislatura hasta 2027.
El cálculo político del PSOE sigue basándose en la idea de que la fragmentación parlamentaria y la ausencia de una mayoría alternativa continúan jugando a favor del Gobierno. Mientras PP y Vox no sumen apoyos suficientes para una moción de censura, La Moncloa considera que el margen de supervivencia sigue existiendo. @mundiario