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AM 21 Mar, 2026 06:00

Concursos y conmemoraciones: así no se resuelven los problemas en salud

dr cisneros ok

Hablando de salud, existe algo particularmente cómodo en promocionar campañas, conmemorar un día especial, organizar concursos o dar mensajes institucionales llenos de buenas intenciones, pues le permiten a la autoridad sanitaria sentirse satisfecha sin haber cambiado absolutamente nada. 

Esta reflexión surge por el reciente anuncio de un concurso infantil de dibujo sobre “donación voluntaria de sangre”, el cual encaja perfectamente en esa lógica: no ofende, no es incorrecto y, es más, es una actividad noble. Sin embargo, es ahí donde radica el problema, pues en salud pública lo “correcto” no es necesariamente útil y mucho menos suficiente. Este tipo de iniciativas pertenecen a una categoría peculiar, a veces incluso peligrosa, ya que son acciones que generan la ilusión de cumplimiento. Son visibles, comunicables, políticamente correctas, pero no transforman indicadores, no modifican conductas sociales a escala ni afectan la arquitectura del sistema. En el mejor de los casos pasan a ser irrelevantes, pero en otras circunstancias podrían ser incluso distractores.

Nuestro país no tiene un problema de falta de dibujos sobre la donación. México tiene un problema estructural, profundo y persistente para poder lograr que la donación voluntaria y no remunerada sea la base de nuestro sistema de sangre y desafortunadamente este problema no se resuelve con colores, cartulinas ni diplomas. Mientras se premian dibujos, el modelo de reposición de sangre sigue intacto. Mientras se habla de “fomentar la cultura de donación”, los procesos para donar siguen siendo largos, poco accesibles y en ocasiones francamente hostiles y, si bien es un gusto celebrar la creatividad infantil, seguimos sin una estrategia nacional sostenida, medible y profesionalizada para reclutar y retener donantes voluntarios.

Ahora, este no es un problema exclusivo de la donación de sangre y es un patrón que se repite consistentemente en muchas áreas de la salud mexicana: mientras conmemoramos el “Día del cáncer infantil” no hay redes de atención oncológica funcionales. Lo mismo aplica para las campañas de “concientización” sobre cáncer de mama, mientras no tenemos acceso oportuno ni equitativo a diagnóstico y tratamiento. Se celebra el “día mundial del riñón”, sin tener una estrategia oportuna para detección temprana y manejo integral de la enfermedad renal crónica. Es decir, cambian los temas, pero la lógica es la misma: actividades visibles que sustituyen o simulan políticas públicas efectivas. Lo que preocupa no es la existencia de estas acciones, sino esa narrativa acompañante, pues da la sensación institucional de que “ya se hizo algo” y con eso se cierra de manera prematura el problema al confundir actividad con resultado.

Se ha olvidado que en salud pública “hacer algo” no es ni de cerca “resolver algo”, sin embargo, se sigue operando con ese razonamiento donde basta cumplir con la forma para dar por atendido el fondo. Algo importante: el costo de esta simulación no es abstracto, pues se traduce en sistemas frágiles, dependientes de la urgencia, oportunidades perdidas para construir programas sólidos y menores capacidades para proporcionar atención segura y accesible en salud.

Fuera de un concurso de dibujo, que, de nuevo, está perfecto que se lleve a cabo, si realmente se quisiera transformar esa realidad, las prioridades estarían orientadas a rediseñar la experiencia del donante, invertir en campañas sostenidas basadas en evidencia, profesionalizar a la gestión de los servicios de sangre y establecer objetivos y métricas claras y transparentes. El problema está en que todo eso implica incomodidad para el sistema, pues representa trabajo técnico, continuidad, evaluación y responsabilidad. Esto es más difícil que organizar un evento, hacer concursos, publicar fotos o emitir comunicados. 

Estimado lector: esta columna no espera ser pesimista y tampoco ser cínica o fatalista. De nuevo, que bien que haya concursos y promoción de la salud, sin embargo, cuando estos son sustitutos de política pública, estamos frente a un verdadero problema, pues estamos en el punto donde dejamos de lado el intentar resolverlo, ya que estamos trabajando simplemente en narrar que lo estamos intentando.

*Médico Patólogo Clínico. Especialista en Medicina de Laboratorio y Medicina Transfusional, profesor universitario y promotor de la donación voluntaria de sangre.

RAA

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