El GP de Canadá dejó una imagen que puede marcar el Mundial: la cuarta victoria consecutiva de Kimi Antonelli y el abandono de George Russell por avería. La rivalidad interna en Mercedes, que ya había explotado en el sprint, volvió a ser protagonista en una carrera que se definió por la fiabilidad.
Russell y Antonelli se batieron a cara de perro durante media carrera.
Pasadas al límite, repasadas arriesgadas y un duelo que alcanzó su cénit en la vuelta 25, cuando el italiano se coló en la horquilla y regaló un emparejamiento en la recta. Russell resistió, pero la mecánica dijo basta: su coche se paró y perdió 25 puntos vitales.
Antonelli heredó el liderato y no lo soltó. Con apenas 19 años, el italiano suma ya cuatro victorias seguidas y se escapa en la clasificación con 43 puntos de ventaja sobre su compañero. La bronca pública de Toto Wolff tras el sprint no frenó su impulso.
La carrera comenzó con tensión por la lluvia. Algunos equipos, como McLaren y Audi, apostaron por neumáticos intermedios, pero la pista estaba demasiado seca. Norris llegó a adelantar a los Mercedes en la primera curva, aunque dos vueltas después todos los que habían arriesgado estaban de vuelta en boxes.
Verstappen se colocó tercero tras superar a Hamilton, pero el británico recuperó la posición en las últimas vueltas. El podio final lo completaron Antonelli, Hamilton y Verstappen, con el inglés celebrando su segundo podio con Ferrari y el neerlandés estrenando su casillero de la temporada.
Los españoles en Montreal
Fernando Alonso abandonó por un problema en el asiento, mal fijado desde el sábado. Su salida fue buena, ganó posiciones y llegó a rodar en los puntos, pero el Aston Martin volvió a mostrar su déficit de ritmo.
Carlos Sainz sí sumó. Fue noveno tras aprovechar la debacle de McLaren: Norris se retiró por avería en la caja de cambios y Piastri fue sancionado por un toque a Albon. El madrileño mantuvo su ventaja sobre Bearman y consolidó otro resultado en el top-10.
Colapinto brilló con un sexto puesto, mientras Lawson y Gasly confirmaron que Williams aún está lejos de los coches de la zona media alta. Sainz compite en su propia liga, pescando puntos cuando los rivales fallan.
La batalla de Mercedes, sin embargo, eclipsó todo. Antonelli y Russell demostraron que la lucha interna puede decidir el campeonato. La avería del británico recuerda a episodios históricos, como el de Hamilton en Malasia 2016.
El Mundial se inclina hacia Antonelli, cada vez más líder y cada vez más protagonista. Montreal fue su cuarto triunfo seguido y un golpe psicológico que puede ser definitivo. @mundiario